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Números Lección 32 Capítulos 30 y 31

Números

Lección 32 Capítulos 30 y 31

Esta semana, en Números capítulo 30, nosotros vemos el asunto de hacer votos y juramentos al Señor. Yo supongo que todo creyente, judío o gentíl, en algún momento de su caminar hizo una promesa al Señor; algunas personas hacen votos y juramentos regularmente y entre los cristianos Apostólico Ortodoxo el hacer votos es una parte normal de la adoración. Toda religión que yo he estudiado y examinado, desde Hinduismo a Baha’ism, y desde Judaísmo a Islam y todas las otras tienen algún entendimiento inherente de hacer promesas a sus dioses a cambio de algo importante. Mirar hacia arriba y hacer una promesa a cualquier deidad espiritual que pueda estar escuchando, a cambio de ser rescatado (por si acaso Dios realmente existe).

Cuando nosotros nos casamos nosotros intercambiamos votos…promesas el uno al otro invocando el nombre de Jehová. Cuando nosotros testificamos en una corte de justicia nosotros juramos o prestamos juramento a decir la verdad lo mejor que conozcamos (así nos ayude Dios). Y la Biblia está positivamente rebosante con hombres (y mujeres) haciendo votos al Señor. Lo que nosotros tenemos que entender es que estos votos y juramentos eran completamente reales y válidos (los mismos no eran supersticiones); y el Señor espera que estas promesas sean guardadas. Aun así, hay reglas y leyes establecidas por precedente en quien podía, o debía, hacer votos y juramentos; bajo que circunstancia; quien legítimamente podía cancelar un voto; y en ocasiones una advertencia es levantada en contra de hacer votos en el calor del momento debido a la seriedad de hacer promesas y tratos con el Señor.

Vamos a leer Números capítulo 30.

LEER NÚMEROS CAPÍTULO 30

Antes de que nosotros entremos de lleno en este capítulo, permítanme señalar que hay una distintiva diferencia en la biblia entre un juramento y un voto. Un juramento impone una obligación sobre el que está haciendo el juramento. Un voto es por definición una promesa condicional. Un ejemplo es, SI Jacob regresa con bien al hogar, SI Israel es victorioso sobre los Cananeos, SI Jefté derrota a los Amorreos, entonces ellos van a responder con alguna acción predeterminada para completar el acuerdo.

Los juramentos tienden a venir en dos sabores: la clase que es una promesa y la clase que hace un tipo de aseveración (como afirmando que no te robastes un camello). Un pacto, por definición, es un juramento promisorio. En hebreo esta clase de juramento es llamado un shevu’at ‘issar.

Los juramentos generalmente son hechos en nombre de algún dios u otro; en el caso de los hebreos era en el nombre de YHWH. Por consiguiente nosotros vamos a ver el termino hebreo nishba ‘be-YHWH ser usado, el cual quiere decir, “jurar por Jehová”. Esto es usado cuando una persona está haciendo un juramento a otra persona pero está invocando el nombre de Dios para sellar ese juramento.

Pero cuando un juramento es hecho directamente a Dios (un juramento que es entre una persona y Dios), el término hebreo es nishba ‘le-YHWH, el cual quiere decir, “juramento a YHWH”.

Estos hebreos de tiempos bíblicos de antigüedad no eran nada diferente a nosotros: en ocasiones en momentos de crisis nosotros le suplicamos a Dios y hacemos un voto, en ocasiones sin pensar y apresuradamente: “O Señor, iré a la iglesia (o la sinagoga) todas las semanas”, o “Te prometo nunca más usar malas palabras”. Tú puedes probablemente recordar algo así que hayas escuchado o dicho tu mismo.

El problema es que el verso 2 dice que: si una persona hace un juramento o un voto, la persona no debe romperlo; él debe llevar a cabo TODO lo que él ha dicho que haría. Yo creo que a veces nosotros hacemos tantas promesas al Señor que nosotros ni tan siquiera nos podemos recordar de lo que hemos dicho. El problema es: el Señor tiene una memoria fotográfica y una memoria perfecta.

En realidad el verso 2 dice que “si un HOMBRE” hace un voto; esto es refiriéndose a un hombre específicamente, porque el verso 3 luego comienza “Si una mujer” hace un voto. Por lo que instantáneamente nosotros vemos que el Señor ve el voto de una mujer de manera diferente que la del hombre. Antes que nosotros examinemos las particularidades de esta interesante (y yo estoy seguro que para algunas damas un poco incómodo) distinción entre votos de hombre versus mujeres, vamos a ver exactamente PORQUÉ esta diferencia existe en primer lugar.

Los principios de los cuales las leyes sobre los votos salen, y como cada sexo es obligado a esos votos o no son obligados, están ya muy bien establecidos en la Torá: y el mismo es que al igual que un niño está sometido a sus padres, un hombre al Señor, así también la esposa está sometida a su esposo. Vamos a presentarlo de una manera que sea un poco menos irritante para la mujer occidental moderna, una esposa está bajo la cubierta y la autoridad de su esposo, al igual que el esposo está bajo la cubierta y la autoridad de Dios. Por lo que la idea de las ordenanzas establecidas en Números 30, es que ni un hijo NI a una esposa se le da permiso por Jehová a sustituir, autoimponer, crear obligaciones para con Dios en adición o en lugar de las obligaciones estándar ordenadas por Dios. Además un hijo o una esposa no pueden hacer un voto al Señor, que al guardarlo afecte a su padre o esposo de tal manera que ese voto sea ofensivo para ellos.

Esto NO habla necesariamente de la naturaleza o el intento del voto; que es, que el voto no vaya a ser necesariamente un voto diabólico o un voto irresponsable que no puede ser guardado. Más bien, los votos de un hijo o una mujer vienen PRIMERO bajo su autoridad terrenal ANTES de ellos ser considerados válidos para SU autoridad Celestial, Jehová.

Ahora, al nosotros comenzar a indagar las reglas sobre hacer votos en la Torá, especialmente en lo que respecta a la mujer, mantén en mente que en el Nuevo Testamento los votos y las promesas continúan y eran consideradas completamente aceptables, usual, y generalmente una buena cosa.

En Evangelios y Epístolas nosotros vamos a leer de creyentes (hasta de apóstoles) haciendo votos como algo normal en el transcurso de la vida. Aunque Yeshua advirtió sobre el lado negativo de hacer votos y dijo que un voto no puede ser usado para abrogar o evadir una expectativa legal de una persona. Jesús específicamente se dirige a esta práctica de hacer un voto que le permite a una persona evadir cuidado propio por sus padres porque esto era un problema real en Su era.

LBLA Mateo 15:3 Y respondiendo Él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera[a].” Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, no necesitará más honrar[b] a su padre o a su madre[c].” Y así invalidasteis la palabra[d] de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí. Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”

Esto es un ejemplo de cómo una persona egoísta o por completa ignorancia de la verdad de las escrituras hace un pacto de dar algo a Dios EN VEZ de hacer lo que ya ha estado establecido como una responsabilidad permanente y ordenada por Dios. En este ejemplo era que un hombre dijo que el dinero que el hubiese usado para cuidar a sus padres él iba a dárselo al Señor como promesa; por lo que él no puede cumplir con la obligación de hijo de cuidar de sus padres. En otras palabras él le dió el dinero al Sacerdocio en vez de usarlo para cuidar a sus padres ancianos. Y Yeshua le echa la culpa primordialmente a la enseñanza de las doctrinas de los hombres, la cual en ocasiones Él se refiere como “tradición”. Entiende que lo que Jesús estaba diciendo era: oye, tú dices que estas estudiando lo que las Escrituras dicen, y tú dices que estás haciendo lo que las Escrituras dicen; pero en realidad no lo estás haciendo. Probablemente tú ni tan siquiera sabes lo que las Escrituras dicen, porque tú has escogido aceptar una lista de doctrinas que los hombres te han dicho que son ciertas; doctrinas que en ocasiones son egoístas, en vez de hacer lo que la Palabra realmente dice. Hermanos, como los judíos han llegado a llamar sus doctrinas “Tradición”, típicamente se piensa que Jesús estaba SOLO refiriéndose a las tradiciones que los JUDÍOS hicieron; de hecho, Él está dirigiéndose a TODAS las tradiciones hechas por los hombres y eso incluye el vasto tesoro de tradiciones que los cristianos llaman “doctrina”. Y, Yeshua dice que el resultado de aceptar doctrinas sobre la Escritura es que “su corazón esta lejos de Mi”.

Básicamente la manera en que el capítulo 30 trabaja es que organiza el asunto de hacer pactos en 4 casos o 4 ejemplos. La instrucción que concierne a los varones NO es una de estos casos. Ya que para el hombre (queriendo decir un hombre de edad que rinde cuentas) es un asunto muy directo: si haces un pacto lo tienes que guardar. No hay manera de salirse del mismo que no termine en pecado.

Nadie más es responsable por un hombre que hace un pacto, y no hay manera de mirar para otro lado e ignorarlo, a pesar de cuan desesperada la situación pueda ser para el hombre que tomó el voto.

¡Hombres, Yeshua no cambió esto! Absolutamente de ninguna manera Yeshua dijo que las ordenanzas concernientes a los pactos fueron abolidas. Lo que Él sí dijo fue que fuéramos muy cuidadosos con lo que prometíamos y que era mejor que nuestro sí, fuera un sí y nuestro no, un no; y seguir los principios de Dios establecidos en la Palabra hace tiempo atrás sin pensar que de alguna manera uno puede hacer un voto para evadir la obediencia a esos principios.

Probablemente uno de los ejemplos más devastadores en la Biblia entera de un pacto por arrebato hecho por un hombre es la historia de Jefté en el libro de los Jueces. Jefté era un Israelita, probablemente de la tribu de Gad ya que nació en el territorio llamado Galaad. Galaad fue primeramente llamado Gad (una de las 12 tribus); y Gad fue una de las 2 ½ tribus hebreas que escogió abandonar la tierra que Jehová había separado para SU pueblo, Canaán. La área de Gad, durante la era de los Jueces llamada Galaad, estaba en el lado este del Rio Jordán en una área generalmente llamada Trans-Jordania.

El trasfondo para la historia de Jefté era que la nación de Amón estaba causando problemas con Galaad, y fue necesario para Galaad batallar con las fuerzas de Amón. Pero, ellos no tenían el liderazgo militar necesario para llevar a las personas de Galaad a la victoria. Jefté había sido echado de Galaad hacía unos años atrás porque su mamá era una prostituta, por lo que él era considerado ilegitimo. Pero, Jefté era conocido como un líder guerrero feroz y efectivo por lo que representantes de Galaad fueron a donde él y le pidieron que regresara y dirigiera a Galaad en batalla y así ellos lo reintegrarían a la tribu; el aceptó.

Pero, antes de ir a la guerra, Jefté se acercó a Jehová e hizo un voto para así poder buscar el favor de Dios por ir a la batalla. Eso es, que si el Señor le diera a Jefté la victoria, el haría algo específico a cambio; este es el formato típico para hacer un voto.

LEER JUECES 11:29 – 40

Imagínate, a este hombre Jefté, sin idea alguna que sería su única hija llegando a ser el objeto del voto de sacrificio que él le había hecho ante el Señor, cumpliendo lo prometido y sacrificando a la niña. Ahora de ninguna manera el Señor condona o pide o acepta el sacrificio humano. Aunque el mandato de que un hombre que hace un voto (sin importar lo que es) debe cumplirlo, Jefté sintió que él no tenía alternativa alguna que no fuera cometer este horror sobre su propia hija. Ahora como un comentario al margen yo he escuchado a muchos cristianos Y judíos tratar de hacer un caso de que la hija de Jefté NO fue ofrecida como una ofrenda de holocausto a Dios (como una manera de desvió de este acto repugnante, que en la superficie parece tener la aprobación de Dios); pero que la Escritura es MUY clara que no solo Jefté hizo exactamente lo que el habia prometido, pero que hubo un dia regular de una triste conmemoración establecida por el evento en Israel.

Jefté hizo lo que parecía para todos alrededor de él una ofrenda MUY piadosa y razonable para el Señor (al menos en el momento en que el hizo el voto parecía así). El nunca soñó cual sería el resultado. Pero este es el problema con hacer votos en primer lugar; los votos son peligrosos. Nosotros NO tenemos idea alguna de todos los posibles resultados. A mí también me gustaría resaltar que Jefté pudo haber hecho una decisión diferente. Él pudo haber podido escoger ROMPER su voto con el Señor y cargar su propio pecado por precipitarse, ¿verdad? Pero él no lo hizo. En su lugar en un sentido falso de piedad y aparentemente sin tan siquiera entender que el Señor NO quiere sacrificio humano, Jefté cumplió con los términos del voto que ÉL estableció y mató a su propia hija inocente.

Por consiguiente, hombres tengan cuidado. Nuestros votos tienen poder y los mismos tienen consecuencias y una vez son hechos van a ver solo unos pocos resultados: que cumplamos nuestro voto sin importar cuan involuntariamente doloroso, o rompemos nuestro voto y luego vivimos en nuestro pecado. Jefté pudo haber cumplido con su voto para el Señor pero el Señor no se complació con esto.

Nosotros tenemos el primero de nuestro 4 casos de votos hechos en Números 30: 3 el caso de una virgen (queriendo decir una muchacha soltera), que todavía estaba viviendo en la casa. Esto quiere decir que ella estaba bajo la autoridad de sus padres, particularmente su padre. Y la regla es que si esta joven hace un voto, y su padre escucha del mismo pero no responde, el pacto permanece sin importar lo que sea. Pero, si su padre escucha del voto y no lo aprueba, el voto queda anulado. Además, el Señor no considerara el voto incumplido como pecado PORQUE su padre le dijo que no lo podía cumplir.

En otras palabras, en el caso de dos males opuestos (por así decir), uno haciendo un voto apresurado o no autorizado, y otro que no cumple el voto, era mejor ser obediente a la autoridad del padre (una autoridad que es un principio fundamental de Dios), que cumplirle a Dios el voto que su papá no estaba de acuerdo. Y, de hecho, la muchacha sabía muy bien que ella no podía hacer un voto a Jehová sin antes recibir la aprobación de su padre.

El segundo caso es propuesto comenzando en el verso 6, y el mismo se edifica en el primer caso. Este es el caso de una mujer soltera quien, aun cuando vive en el hogar, hace un voto en el que su padre se entera pero que NO anula. Por lo tanto la muchacha está obligada a los términos de ese voto.

Más tarde, ella se casa; y su esposo escucha de este voto que fue hecho antes de su matrimonio; un voto completamente vigente y legítimo. Él ahora tiene la opción de permitir que los términos del voto sean cumplidos O anulados. Y al igual que si su padre hubiera anulado el voto y ella no hubiese sido responsable del mismo, así mismo es para el esposo: él puede estar de acuerdo con el mismo o puede anular el voto de su esposa. ¿Por qué? Porque la autoridad sobre la muchacha, ahora una mujer, fue transferida del padre a su esposo cuando ella se casó.

En el verso 9 comienza el 3er caso: el caso de la mujer que es viuda o divorciada y hace un voto.

Y, como ella NO está bajo la autoridad de un padre o un esposo en este momento, cualquier voto que haga permanece y nadie lo puede anular. En esencia, en este caso de divorcio o viuda, el estatus de su voto y su obligación es similar a la de un hombre adulto.

El último caso, el 4to, una mujer casada hace un voto, su esposo sabe del mismo, pero permanece callado. El resultado es que su voto permanece, y ella es responsable de cumplirlo. Pero, entiende, que hay votos que pueden afectar a la familia entera. Y, si su esposo permite el voto de su esposa que fue terriblemente insensata, o tal vez hasta en contra de los principios de Dios, entonces el lleva consigo al menos parte de la responsabilidad.

El verso 14 nos da una poca de dirección general sobre los votos; pero realmente, esto es de alguna manera un TIPO de voto diferente al que es discutido aquí. Este es un voto de sacrificio propio; el mismo es un voto en el cual los términos son que la mujer va a negarse así misma algo a cambio de que el Señor le conceda su pedido. Nosotros vemos un voto como en este caso de Sansón, cuando su madre le dice a Dios que iba a sacrificarse ella misma en la posesión de su hijo, si el Señor le permitía a ella estar embarazada Y si el hijo era un varón. Ella dedicaría la vida entera de su hijo al servicio del Señor, y de este modo sacrificarse así misma todas las obligaciones y honores necesarios que un hijo pueda normalmente confiera sobre su madre, como cuidar por ella en su vejez.

Vamos a terminar la discusión del capítulo 30 y el asunto de los votos (principalmente en lo que concierne a las mujeres y los niños) examinando dos clases de votos. Generalmente estas dos clases diferentes de votos le son dadas nombres diferentes, pero en ocasiones no son traducidos de esa manera. Una clase es llamada, en hebreo, neder. Neder DEBE ser traducido como “voto”; esto quiere decir hacer algo positivo como hacer una ofrenda de sacrificio de alguna clase.

La segunda clase es llamada issar. Issar sería mejor traducida como una “promesa”. Esta promesa generalmente está asociada con ayuno o alguna clase de abstinencia. Esta es la clase asociada, por ejemplo, con el voto Nazareo (o promesa), el cual implica abstenerse de tomar o comer cualquier producto de la uva, cortarse el pelo, y de tocar un cadáver aun hasta el de su padre o madre.

Lo que es común entre todos los votos y promesas es que un juramento es tomado para iniciar estos votos y promesas; y por definición un voto invoca el nombre de Dios. Hasta los juramentos tienen dos clases: la primera clase es una promesa, y la segunda es el hacer una aseveración. Una aseveración tipo juramento es la clase que un acusado en juicio haría; bajo juramento el asevera los hechos del caso y de este modo su inocencia en el asunto. Un juramento tipo promisorio dice que la persona haciendo un juramento toma una obligación sobre el mismo de hacer algo. Un pacto es, por definición, un juramento promisorio; es una o dos partes prometiendo hacer algo. Esto es importante que nosotros recordemos: porque el Señor ha escogido ponerse Él Mismo bajo la misma ley de juramento en la que Él ha puesto al hombre.

Cuando el Señor hizo los pactos con Abraham y Moisés, por ejemplo, era Su promesa de hacer algo. Esto era Jehová haciendo un juramento, sobre SU propio nombre, para dar lugar a algo.

Los votos, por definicion, tienen condiciones. Jefté dijo que SI Dios le daba la victoria; el sacrificaría la primera cosa que entrara por la puerta de su tienda cuando el regresara de la batalla a la casa. Jacob dijo que SI Dios lo traía de forma segura a Él de regreso a Canaán, entonces el Señor sería su Dios y él le construiría a Dios un santuario.

Los votos llegaron a ser tan populares entre el Israel de antigüedad que un sistema de redimir los votos, en lugar de llevarlos a cabo, fue desarrollado. Nosotros vemos lo básico de ese sistema de redimir un voto en Levítico 27, donde primordialmente concierne el asunto de una PERSONA siendo dada COMO UN VOTO para el servicio del Señor. En otras palabras, un padre puede decir que si así sucede, el dedicará a su hijo al servicio del Señor. Aunque, por ley, el servicio de tiempo completo al Señor era la exclusiva providencia de los Levitas. Por lo que, si un padre dedicaba su hijo al “servicio del Señor”, como no había realmente manera alguna para que ese voto sucediera, había una manera para la persona que HIZO el voto pudiera redimir ese voto por un precio establecido. El dinero era pagado al sacerdocio (como todo el dinero de los votos era pagado); pero era lo más apropiado porque este voto de “servicio al Señor” solamente podía ser cumplido si trabajabas en el Tabernáculo, y más tarde en el Templo. Y, como esto era reservado por el Señor estrictamente para los Levitas (y cualquier otra persona que lo intentaba era puesto a muerte), entonces por definición esto era una ofrenda simbólica de él que estaba haciendo el voto; un voto que no podía ser cumplido. Por lo que en todo momento se esperaba que la persona que estaba haciendo el voto sencillamente pagara algún dinero para el Templo.

Recuerda esto cuando escuches las palabras de Yeshua sobre los votos y los juramentos; porque fue alrededor de este trasfondo abusivo de hacer votos no cumplidos (generalmente para el propósito de hacer que esa persona se viera piadosa o religiosa delante del público) que Él habló en contra de hacer votos y juramentos como generalmente siendo una actividad sin frutos, porque aun cuando pudo haber sido frívolo para el devoto, para Dios era un asunto serio.

Vamos a continuar con el capítulo 31.

LEER NÚMEROS CAPÍTULO 31

Este capítulo concierne a la guerra santa que Jehová había ordenado a Israel que tuviera en contra de Madián. ¿Por qué una guerra en contra de Madián? La misma era debido a la alianza de los Madianitas con Moab, y por consiguiente su participación en dirigir a los hebreos a la adoración del dios principal de Moab, Quemos.

En algunas maneras esto es una extensión de la historia de Balac y Balaam, por medio del cual Balak, el rey de Moab, le pide a un hechicero llamado Balaam que venga y ponga una maldición sobre Israel para que Moab (y su aliado Madián) pueda pelear en contra de Moisés y sus fuerzas y derrotarlos en la batalla.

¿Por qué Moab quería pelear con Israel? porque Israel sería, con su población de 3 millones y ejercito de 600,000, el más grande y por ende iba a poder dominar a cualquier otro grupo de personas en esa región. Casi todos los reyes (incluyendo al rey Balac) asumían el trono con la meta de expandir su territorio y su influencia. Si Israel llegaba al área y sobrevivía, el rey Balac podía ver su esperanza de dominio regional en peligro.

El Señor Dios intervino en el plan de Balac, tuvo contacto directo con Balaam (y su burro), y Balaam admitió que a) aun cuando él HUBIERA maldecido a Israel la maldición no iba a tener ningún efecto porque lo que Jehová bendice nadie puede maldecir, y lo que Jehová maldice no puede ser bendecido; y b) Dios hizo claro que si Balaam alguna vez intentara pronunciar una maldición para dar apoyo al enemigo de Israel, Moab, Dios iba a sumariamente matar a Balaam. Balaam le dijo al rey Balac que él no iba a maldecir a Israel por lo que regresó a su hogar en Carquemis (pertor) sin ser pagado.

Aunque, inmediatamente seguido de la historia de Balaam y Balac nosotros encontramos que Israel permaneció en el área de Moab y que Balaam le sugirió a Balac que Moab podía infiltrar a Israel y por consiguiente debilitarlos al hacer que las mujeres Madianita (y las Moabitas) sexualmente persuadieran a los hombres hebreos, y en el proceso persuadieran a Israel a que adorara a Quemos. Esto funciono. Y, como resultado Jehová trajo una plaga sobre Israel o su idolatría mato a 24,000 hebreos. Esto termina cuando un sacerdote llamado Finees atraviesa una espada al hombre hebreo que estaba teniendo relaciones con una mujer Moabita (mientras estaban en la tienda adentro del campamento de Israel), matando a ambos. El Señor considero esta expiación para el pecado nacional de apostasía y la idolatría que Israel había cometido y la plaga paró.

Pero, como en ocasiones sucede en la Biblia, cuando alguien lleva a Israel a perderse, PRIMERO Israel es castigado por seguirlo y luego hay retribución en contra de aquellos quienes les llevaron a perderse. Esto es lo que está ocurriendo aquí en Números 31 en contra de Madián.

Ahora, antes de que nosotros comencemos estudiando esto verso por verso, permítanme añadir alguna información. Al leer esta historia parecería que todo Madián estaba destruido, en extinción. Que despues de este evento no habría existido más un Madián. Pero, al nosotros continuar en nuestro estudio de la Torá, y aun más tarde en la Biblia, nosotros vamos a tener otros encuentros con Madian; y la arqueologia prueba que Madian permaneció vivo más allá de esta era.

Bueno, la contestación es que Madián era como Canaán en esa era: no había una nación soberana llamada Canaán. Canaán era solo un área geográfica donde varias tribus residían que declaraban al nieto de Noé, Canaán como un ancestro (al igual que muchas otras culturas que no tenían relación con Canaán).

Madián (recuerda que Madian fue donde Moisés huyó de Egipto; también fue donde conoce y se casa con su esposa Madianita, Séfora; y también fue donde él encontró a Dios en la Zarza Ardiente, y por consiguiente yo alego que Madián era el lugar del Mt. Sinaí), la tierra de Madián también era una área geográfica, no una nación con fronteras definidas. Madián estaba compuesto de varias tribus, todos los ancestros de un hombre llamado Madián, quien era el hijo de la segunda esposa de Abraham, Cetura. Por lo que, los Madianitas eran Semitas….descendientes de Abraham…y primos lejanos de Israel.

Varias de las tribus y los clanes de Madián estaban esparcidos en la porción oeste de la Península de Arabia, en un rango hasta el norte hasta Moab, y al oeste de Edom y el Negev. En nuestra historia de Números 31 Moisés y los hebreos solo destruyeron a esos clanes Madianitas que se establecieron en la area de Moab….no TODOS los Madianitas de cada tribu. Aunque, lo que Israel hizo fue bastante significativo en alcance.

Nuestra historia comienza, en el verso 1, con el Señor diciéndole a Moisés que esta batalla con Madián sería la última asignación mayor que Él tendría para él. Porque, a penas un poco después, Moisés iba a morir.

Nosotros continuaremos con nuestro estudio la semana que viene.

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