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Números Lección 30 Capítulos 27 y 28

Números

Lección 30 Capítulos 27 y 28

La última vez que nos reunimos nosotros vimos el 2ndo censo de Números. Hubo un censo un poco después que huyen de Egipto; y ahora, casi 40 años más tarde otro censo fue tomado porque Israel estaba a punto de comenzar la conquista de Canaán.

En ambos casos los Levitas eran considerados una categoría aparte, por lo que tuvieron un censo aparte de las otras tribus de Israel. Los términos y condiciones del censo (quien estaba contado y quien no) para los israelitas versus el censo para los Levitas eran también diferente en una manera significativa: la edad de los varones que estaban incluidos en el censo.

Los varones Israelitas regulares (las 12 tribus) estaban incluidos en el conteo si ellos eran de una edad apropiada para pelear en la milicia, y también eran los hombres mayores pero no TAN mayores como para no poder físicamente contribuir de alguna manera en la guerra. En general, la edad promedio contada era de 20 a 50.  

Para los Levitas, la edad promedio contada en el censo era de un mes de edad en adelante. No había límite superior, y la edad de un mes como el promedio más joven era escogida primordialmente debido a la ley hebrea que un niño varón no era contado como “una persona” hasta que ellos habían vivido por un ciclo completo de la luna después de su nacimiento. Esto NO quiere decir que los recién nacidos eran considerados menos importante. Más bien, es que hasta que un varón haya sido circuncidado (generalmente en el 8vo día después de su nacimiento), y haya logrado sobrevivir por 30 días, ellos no debían ser considerados parte de Israel. Esto tenía que ver más que nada con la significativa tasa de mortalidad de bebés de esa era.

La razón para el primer censo, unos 40 años antes, era para establecer un ejército de Israelitas y para establecer un sacerdocio Levita. El nuevo censo era para determinar el tamaño del territorio que se le iba a dar a cada tribu. Aunque, otra necesidad para este censo es ignorada: mucho había cambiado en los 40 años desde que Israel salió de Egipto. Hubo casi un 100% de reemplazo; el Señor había decretado que aquellos que tenían una edad de rendir cuentas cuando salieran de la sujeción del Faraón nunca se les permitirían entrar a la Tierra Prometida. La razón para esta restricción severa fue la rebelión de Israel en Cades cuando los 12 espías hicieron un reconocimiento de Canaán y regresaron con un reporte que sería muy costoso en términos de seres humanos para Israel conquistar a Canaán. El resultado fue que los líderes y la población en general de Israel se asustaron y rehusaron entrar a la Tierra de Canaán. Dos espías hablaron el opuesto a los 10 reticentes espías, y esos dos espías (Josué y Caleb) fueron hechos la excepción a la regla al permitirles entrar a la Tierra Prometida.

Por lo que un informe detallado del censo fue registrado, en donde nosotros encontramos la estructura en general de Israel de alguna manera cambiada. Algunas tribus crecieron en población, otras disminuyeron. Una tribu, Simeón, estaba en este momento menos de la mitad del tamaño de cuando salieron de Egipto. Y esto fue al menos parcialmente debido al cumplimiento de la maldición que el padre de Simeón, Jacob, había pronunciado en Simeón y Levi en su lecho de muerte.

Los clanes individuales y sus líderes son llamados para registrar quien pertenecía a cual clan, y luego cual clan a cual tribu; esta conexión familiar lo era todo en los que respecta a la distribución de la tierra. Moisés distribuía la tierra a cada líder de tribu, entonces el líder de cada tribu distribuía su pedazo entre los clanes de su tribu. Los clanes más grandes y prominentes recibían más (y mejor) tierra que los clanes más pequeños y débiles.

Por lo que uno pudiera decir que la mayoría de lo que estudiamos la semana pasada gira alrededor de la herencia de tierra que Israel estaba a punto de recibir. Lo que nosotros vamos a leer en Números capítulo 27 son algunas leyes que definen mejor las leyes de SUCESIÓN de la herencia de esa tierra; eso es, como la tierra era pasada cuando un líder familiar o clan moría.

LEER NÚMEROS CAPÍTULO 27

Cuando nosotros damos un paso atrás y tomamos un vistazo desde arriba de la Ley, nosotros encontramos que después de una serie de leyes generales en Éxodo y Levítico, Números y más tarde Deuteronomio tienden a tratar con algunos casos específicos que no caen bien dentro de las reglas generales y las regulaciones. Por lo que aun cuando uno pudiera, en el sentido más negativo, decir que una ley ha sido cambiada de Levítico a Números, en realidad la ley está siendo meramente definida más específicamente, o diciendo como debe ser llevada a cabo al ser explicada más detalladamente. Y en algunos casos como la generación a quien se le dio la Ley en el Mt. Sinaí están muertos, las leyes y principios más importantes están siendo repetidos y reforzados para la nueva generación de hebreos cuyos padres habían recibido primero la Ley pero que ahora estaban enterrados en el desierto.

Y la primera cosa que nosotros encontramos es el caso por medio del cual una familia encabezada por un hombre llamado Zelofehad, ahora muerto, tiene un problema; y ese problema es que Zelofehad no tiene hijos que hereden por lo que sus hijas vienen donde Moisés y le preguntan porque sería tan malo que ELLAS heredaran las riquezas de su padre, aun cuando ellas no eran varones. Su razonamiento es expresado en los versos 3 y 4; y en resumen es que a) su padre no había participado en la gran apostasía de Coré (cuando un fuego salió del Tabernáculo y quemó a los hombres rebeldes, y un terremoto abrió una grieta en la tierra el cual se tragó a miles de personas…..familias de los rebeldes); y b) su padre había muerto bajo la misma maldición de todas las otras personas que habían salido de Egipto (ellos fallaron en confiar en el Señor e ir hacia adelante a la Tierra Prometida). Además, como las otras familias cuyos hombres habían cometido el mismo pecado no se les había negado el derecho de tener tierra en Canaán, ¿por qué le iban a negar a la familia de su padre la tierra, meramente porque él no tenía hijos que heredaran su porción?

Moisés escuchó la súplica de estas mujeres y dijo que él iba llevar el caso delante del Señor. Si nosotros miramos de cerca, después del Mt. Sinaí este método de añadir leyes adicionales llegó a ser algo normal. Y el mismo concepto es usado hasta estos días en nuestro sistema legal Americano; el mismo se llama precedente. Una situación se presenta (sin precedente anterior) y la misma es traída a Moisés, el juez, para que decida.

Él entonces lo lleva al Señor quien decide el asunto. Moisés le informa a las partes la decisión de Jehová y LUEGO el asunto llega a ser ley basada en el precedente. Generalmente hablando, todos los asuntos similares debían ser tratados de la misma manera en el futuro. Por lo tanto nosotros tenemos generalmente dos clasificaciones y métodos de recibir leyes de Jehová: por oráculo (como en el Mt. Sinaí), y por precedente cuando una situación demanda un remedio y es llevado a YHWH y Él decide.

En lo que respecta al concepto del líder de familia que muere y solo hay hijas y no hijos para heredar, el Señor dice que las hijas PUEDEN heredar lo que normalmente ha sido dado a los hijos. Y el Señor entonces toma probablemente algunos casos bastante normales en respecto a la sucesión de herencia y lo hace ley. Si un padre muere sin un hijo, su riqueza le toca a las hijas. Si ese hombre no tiene hijos o hijas, sus riquezas van para sus hermanos. Si no tiene hermanos, las riquezas son dadas a sus tíos del lado de su padre. Si el hombre no tiene tíos del lado de su padre, entonces el familiar más cercano ya sea del lado de su madre o padre hereda la propiedad de la familia.

Ahora más tarde en Números, y más tarde en Deuteronomio, nosotros vamos a recibir unas advertencias y excepciones a todo esto porque el principio básico en el cual esto gira es que la tierra nunca podía salir de la posesión de la familia hebrea quien originalmente la poseía. Yo estoy evadiendo usar la palabra “propietario” (al usar la palabra poseer) porque Dios hace muy claro que TODA la tierra de Canaán, muy pronto llamada Israel, es SUYA. Aún los Israelitas no van hacer “dueños” de la tierra per se; ellos solo la van a poseer. El mejor retrato mental de este acuerdo en términos modernos seria la diferencia entre comprar una casa y rentar una casa. En un caso el título de la tierra y la vivienda te pertenece a ti, en la otra tú sencillamente posees la propiedad con el propósito de usarla, pagándole algo a su dueño. El ser propietario no tiene expiración; los alquileres tienen un tiempo límite. Dios no estaba pasando el título de la propiedad a Israel; él estaba dándole a los hebreos el uso EXCLUSIVO de la propiedad perpetuamente. Por lo tanto como uno no puede vender lo que no es suyo, los Israelitas no tenían derecho de vender tierra en Israel especialmente a los extranjeros; y estrictamente hablando ni tan siquiera el uno al otro. Y las leyes de años Sabáticos y (más directamente) las leyes de Jubileo facilitaban esta idea de poseer la tierra de otra persona por un tiempo pero nunca como dueño. La Tierra Prometida no tenía un letrero de venta.

Ahora esto sería un buen momento para hacer algo bastante claro dado los eventos de nuestros tiempos, por medio del cual Israel está activamente comprometido en dar tierra con esperanza de paz con sus enemigos. O desde una perspectiva Bíblica, activamente comprometido en rebelarse en contra del Señor al dar posesión de la tierra que fue separada exclusivamente para ellos por Jehová. Aquellos de nosotros que somos defensores de Israel vemos con dolor, coraje y frustración como el gobierno Israelí intenta apaciguar a sus enemigos al entregarles la tierra de Dios a sus enemigos. Su esperanza es que al darle esa tierra sus enemigos les van a dar paz como respuesta. Aunque, inexplicablemente, mientras más tierra da, más lo atacan los enemigos.

Solo unos cuantos años atrás Israel dio la porción de la costa del sur llamada el Borde de Gaza y casi inmediatamente Israel comenzó a recibir ataque con cohetes que salían de Gaza. Ahora ellos están siendo amenazados con ataques de enemigos del norte que están demandando que ellos entreguen la porcion del norte de Israel. ¿Y por qué no? Si le funcionó a los palestinos.

Yo supongo que sería razonable llegar a la conclusión que todo lo que Israel ha hecho al dar nuevamente la tierra para obtener paz ha incentivado a sus enemigos a demandar más de ellos. Y porqué ellos no pueden ver eso, es algo que no estoy seguro. Aunque esa es la realidad terrenal. La realidad espiritual es que el Señor está al menos permitiéndole a Israel que pague un precio alto por rebelarse en contra de Él al dar algo que no le pertenecía; la tierra de Israel. Los Israelitas no tienen derecho (desde una perspectiva espiritual) de entregar ni una pulgada cuadrada de tierra a NADIE, especialmente a sus enemigos. Pero tampoco nuestra nación tiene el derecho de demandar que la clave para la paz en la región es exactamente eso; el cual es precisamente la atracción principal del Camino a la Paz de la administración de Bush. Dividir a Israel y crear un estado Palestino…..Filisteo…..en la tierra del Señor. De todas las posibilidades, yo no puedo pensar de un peor plan que ese.

Nosotros todos hemos quedado sin aliento cuando leemos sobre las profecías de los últimos tiempos que dicen que un nuevo Templo será construido en Jerusalén, y luego el Anti-Cristo pondrá una imagen de sí mismo adentro del Lugar Santísimo y demandará que él sea adorado como Dios. Realmente hay muy poca diferencia entre invitar a los enemigos de Dios a vivir en SU tierra santificada, y permitirle al MAYOR enemigo de Dios a que sea adorado en su Templo santo; todo está cortado de la misma tela.

Por lo que aun cuando podemos sentir empatía con el aprieto actual de Israel, y nosotros podemos estar con nuestro Presidente y ser leal a nuestro gran país, como elegidos de Dios nosotros NO podemos aplaudir o ser parte de tal plan. De hecho nosotros necesitamos oponernos al mismo enérgicamente y no podemos ofrecer alguna razón geo-política, o hablar de lo que es justo o hasta de la ley internacional. Más bien nosotros tenemos que estar del lado de los pactos de Dios que le dio la tierra a los hebreos para todo tiempo; lo que el gobierno hecho por hombres piense no importa.

Yo entré en este aparente desvío porque la misma razón para el procedimiento nuevo de establecer la ley por medio de precedente (en lo que respecta a la herencia de la tierra en este caso) es el desarrollo del principio de Dios que la tierra dada a ciertas familias Israelitas debe PERMANECER en esa familia. Esa es la razón por la que cuando fuera posible se le da la tierra a un hijo porque el hijo lleva el nombre de la familia hacia adelante. Las hijas, cuando se casan, llegan a estar bajo la autoridad e identidad y nombre de la familia de su esposo; ¿qué pasa si esa hija se casa con un extranjero?

Aunque algunos podrían ver esto como una aparente discriminación de sexo hecho en una ley por el Señor, la realidad es que a las hijas se les proveía de una manera diferente que a los hijos. A las hijas se les daba dotes valiosos cuando se casaban.

Nosotros tenemos registros de hombres adinerados dándoles a sus hijas ciudades enteras como regalo de matrimonio. Ahora, claro que, todo esto dependía de cuan bien el padre de la novia estaba. Pero era lo mismo para el hijo; para el Israelita promedio unos cuantos acres y un puñado de ovejas eran dados como regalo de bodas o en ocasiones era todo lo que heredaban. Tal vez algunos recipientes de metal para cocinar o algunas herramientas del oficio del padre era todo lo que había para heredar. Solo ocasionalmente había una gran transferencia de tierra y riquezas.

Cuando una hija se casaba, la dote finalizaba cualquier responsabilidad que el padre tenía para su hija. Ella ahora era la responsabilidad de su nuevo esposo y SU familia.

Si una hija de un hombre de la tribu de Judá se casaba con un hombre de la tribu de Dan, a ella ya no se le veía como una Judaíta y ahora llegaba a ser una Danita. Aun más, si la hija de un hombre de la tribu de Judá se casaba con un hombre FUERA de cualquier tribu Israelita, ella misma se hacía una forastera. Por lo que si una hija de un Israelita heredaba la tierra de su padre, y luego (como manera de ejemplo) procedía a casarse con un hombre gentil de la nación de Moab, como consecuencia podía haber una persona no Israelita tomando posesión de un pedazo de Tierra Santa; definitivamente algo no aceptable. Aunque, en este momento en la Escritura esa misma cosa era una posibilidad real ya que no había nada que lo previniera. Es por eso que más tarde nosotros encontramos leyes donde la hija retiene la herencia mientras ella se case con alguien de su misma tribu. Si ella se casa con otro hebreo, que no es de la tribu de su padre, ella está sujeta a tener su herencia invalidada bajo ciertas circunstancias. En el verso 12 el tema del capítulo 27 toma un giro y a nosotros se nos da la historia de cómo se seleccionaba el nuevo líder que iba a tomar el lugar de Moisés. Esto era necesario porque a) Moisés era un hombre muy anciano para ya ser el líder de un ejército, y b) el Señor había determinado que Moisés (debido a su pecado de rebelarse en contra de Dios) no se le iba permitir entrar a la tierra. Aunque, Moisés al menos, se le permitiría VERLA.

Por lo que nosotros tenemos a Moisés subiendo una montaña en una cordillera de montañas que en aquel momento se llamaba Abarim; y de allí viendo un vista extensa de la Tierra Prometida donde él nunca iba poder poner un pie. Más tarde nosotros encontramos que esta montaña en particular es llamada Mt. Nebo. Y el Señor dice que un poco después que Moisés vea la tierra, él va a morir. Luego en el verso 15 este Mediador de Israel muestra su amor por las personas al pedirle al Señor que asigne un nuevo líder para que pueda cuidar a la comunidad de Israel. Y la persona que Jehová escoge es a Josué, hijo de Nun. Josué está muy bien preparado para el trabajo porque él ha sido el asistente de Moisés por un buen tiempo. Él también tiene un gran mérito en los ojos del Señor, porque él fue uno de los dos espías que se paró en contra del resto de Israel cuando ellos rehusaron confiar en Dios para tener la victoria sobre los enemigos en la Tierra Prometida.

Aun cuando suena como si Moisés fuese a morir inmediatamente en realidad va a pasar un corto tiempo antes de que él muera. Ya que hay muchas leyes para dar, y la tierra debe de ser justamente distribuida por Moisés a cada tribu.

Hay que darse cuenta de una interesante diferencia entre la muerte de Aarón el Sumo Sacerdote (el hermano mayor de Moisés) y el nombramiento automático y subsiguiente de su hijo Eleazar como el nuevo Sumo Sacerdote, versus la muerte venidera de Moisés y el NOMBRAMIENTO subsiguiente del nuevo líder de Israel dado por el Señor.

Primero, Aarón no le pidió a Jehová (como hizo Moisés) por un Sumo Sacerdote sustituto porque la línea de sucesión fue establecida y era automática. El hijo primogénito de Aarón (u otro hijo si ese primogénito era inadecuado por la razón que fuese) iba a llegar a ser el nuevo Sumo Sacerdote, y este debía ser el patrón de aquí en adelante para la sucesión Sacerdotal. Pero no había un sucesor automático (ni heredero de la posición) para Moisés. Segundo, en realidad, no debía de haber ningún sucesor para Moisés. El papel más importante de Moisés (como Mediador de Israel) no fue pasado. Josué debía ser el líder militar de Israel no el Mediador. Cuando Moisés necesitaba contestaciones del Señor, o el Señor quería decirle a Moisés algo, Jehová hacía comunicación directa con Moisés. Esto no sería generalmente así con Josué. Josué NO iba a ser el nuevo Mediador de Israel.

Yo he mencionado anteriormente que en toda la historia, el Señor ha provisto solo DOS Mediadores, y solo 2. Y eso es lo único que habrá. Moisés fue el primero, Yeshua (Jesucristo) el segundo. Ninguno tuvo un sucesor. Algunas de sus obligaciones fueron asignadas; Josué debía gobernar, cuidar y dirigir a Israel; y nosotros los creyentes debemos regar las Buenas Nuevas y demostrar el sacrificio de amor de Cristo. Pero nosotros no somos los Mediadores sustitutos para Jesús, nosotros somos Sus discípulos. Por lo que con la venidera muerte de Moisés sería alrededor de 12 siglos antes de que el Padre proveyera un nuevo y mejor Mediador que Moisés. Y ahora que Yeshua está muerto y resucitó, no habrá jamás otro. Cuando Él venga nuevamente, no será como un Mediador, sino como el Pariente Redentor.

Además como nosotros podemos ver en el verso18, Josué debe ser ordenado por el Sumo Sacerdote; Moisés fue ordenado por Dios (este es el protocolo para ungir al Mediador). Realmente Moisés ordenó el sacerdocio. Luego en el verso 20 nosotros vemos que aun cuando Moisés estaba todavía vivo, Josué debía recibir alguna de la autoridad de Moisés. Por lo que nosotros tenemos un liderazgo doble que durara un corto tiempo: Moisés y Josué como equipo de liderazgo. Aunque se entiende que Moisés es el principal y por consiguiente tiene autoridad sobre Josué. Por lo que nosotros vemos a Moisés poner sus manos en Josué. El hebreo es samak, el cual quiere decir “recostarse en”. Más tarde el término llega a ser formalizado a samaka, el cual directamente quiere decir el ritual de poner las manos.

Bíblicamente, samaka, el poner las manos, indica una transferencia de alguna clase. A veces esta transferencia es autoridad (como esto entre Moisés y Josué) y en otras ocasiones la misma puede ser una transferencia de culpa o pecado de un hombre a un animal. Es por eso que virtualmente todo sacrificio de animal emplea samaka. El propósito entero del sacrificio del animal gira alrededor de la transferencia y la sustitución. Por lo que el poner las manos era un simbolismo del ritual y pintaba un retrato de lo que iba a venir con la venida de Yeshua.

Este capítulo termina con Moisés y Josué parados delante de Eleazar, el Sumo Sacerdote, y la comunidad entera mirando mientras Josué es en esencia ordenado con autoridad. Esto es hecho delante de todo el pueblo para que todos reconozcamos a Josué como el elegido de Dios, y se sometan a su liderazgo.

Vamos a continuar con el capítulo 28.

LEER NÚMEROS CAPÍTULO 28

Los capítulos 28 y 29 son efectivamente el calendario hebreo de sacrificios públicos. Eso es, como hemos discutido anteriormente, hay diferentes clases de calendarios anuales en cada sociedad. En los EU nosotros tenemos el calendario anual secular; el año escolar; el año fiscal, y otros. En Israel nosotros tenemos el calendario anual secular, el calendario anual de rituales, el calendario anual de diezmos, y otros. Lo que este capítulo engalana más que establecer es el calendario religioso anual de rito. Yo digo engalanar porque entre Éxodo y Levítico la mayoría de lo que leemos aquí ya ha sido establecido en la Ley; pero esta sección de los capítulos 28 y 29 adapta los rituales para el tiempo inminente cuando Israel estará celebrando estos sacrificios y fiestas en su propia tierra; y por lo tanto ellos van a tener toda la comida y animales y vino disponible para propiamente llevar a cabo esos rituales regularmente.

El sacrificio está en el centro de la adoración. Permítanme repetir esto: el SACRIFICIO está en el centro de toda la adoración basado bíblicamente. Los sacrificios de la Torá son retratos y patrones que debían ser tomados literalmente y llevados a cabo precisamente; pero también son proféticos del tiempo cuando el Mesías venga a cumplir el propósito de esos sacrificios.

Los cristianos modernos generalmente no tienen conocimiento alguno de los sacrificios bíblicos. En parte es porque la Biblia no se molesta en explicar el significado y el propósito de cada una de las muchas clases y categorías de sacrificios que son tan cuidadosamente expuestos en la Ley de Moisés. Pero para las personas de la era de Moisés y para los miles de años después de él, el significado era bastante evidente. Esos adoradores que traían sacrificios, y aquellos sacerdotes que oficiaban los sacrificios, comprendían muy bien el retrato amplio de apaciguar a un Dios que estaba ofendido por el pecado de SU pueblo; y ellos entendían los matices detallados de las muchas clases de rituales que el Señor decía que eran indispensables en su economía. El HACER los rituales de sacrificio automáticamente traía consigo el conocimiento de PORQUÉ esos rituales eran necesarios. Los seguidores de la Torá entendían cuan costoso y sangriento y doloroso la expiación era. Ellos entendían que hay diferentes niveles de ofender a YHWH. Ellos entendían que hay algunos pecados por los cuales no pueden ser expiados con un sustituto. Ellos entendían que el pecado y la santidad están orgánicamente conectados y son multifacéticos. Ellos entendían que uno no puede separar la vida de uno con la fe; que uno no puede comportarse de una manera 6 días de la semana, y de otra manera en el Sabbath. La idea que uno tuviera un conjunto de valores morales y ética en los negocios, y otro en tu casa, y otro en la sinagoga era algo desconocido para ellos.

Antes de que nosotros estudiemos el capitulo 28 verso por verso me gustaria resumir los rituales de sacrificio y las celebraciones que la Ley prescribe. A pasado un tiempo desde que lo hemos estudiado por lo que este es un buen momento para repasarlos.

Hay 4 categorías principales de sacrificios ordenadas en la Torá: 1) la ofrenda de holocausto, el O’lah; la ofrenda de purificación, el Hatta’at; la ofrenda de reparación o culpa, el Asham; y a ofrenda de paz, el Shelamim. Es el protocolo preciso del ritual y las clases de animales que son prescritos los que definen y distingue estas ofrendas de las otras. Pero había un cordón en común que conectaba cada una de las categorías de sacrificio: un adorador presentaba el animal especificado, ponía las manos en el animal, y luego lo mataba y lo sacrificaba de acuerdo al procedimiento. Después que el sacerdote roseaba parte de la sangre de ese animal en el Altar de Bronce, y luego parte o todo del animal era quemado en el altar. Todos los sacrificios debian ser quemados, por lo que se puede decir que todos los sacrificios son ofrendas de holocausto.

La disposición de la carne del animal juega un papel significativo en las características de cada sacrificio. El O’lah requiere que el animal completo sea quemado en el fuego del altar; por lo que a nadie se le permitía comer ninguna parte de esa clase de sacrificio. Los sacrificios del Hatta’at y el Asham permitía que los sacerdotes usaran alguna parte del animal para comida. El Shelamim permitía partes especificas del animal que fuesen quemadas en el Altar, otras partes eran dadas al sacerdote para alimento, y generalmente la porción más grande era para la persona que trajo el animal.

El ‘Olah era llevado a cabo diariamente y rutinariamente; era el sacrificio que más se llevaba a cabo. Era el sacrificio mayor y generalmente considerado el más importante. El Hatta’at ocurría ocasionalmente, y era generalmente asociado con el final de un tiempo largo de haber estado impuro por una razón u otra.

El ‘Asham no era tanto como los dos anteriores y el mismo era separado como uno especial porque era parte del proceso de expiación para una persona que cometía un pecado particularmente serio como una blasfemia o un adulterio.

El Shelamim ocurría frecuentemente; el mismo era usado en ocasiones cuando se completaba un voto. A veces el sacrificio es llamado sacrificio de “voluntad propia” porque una persona que sencillamente quería honrar al Señor por cualquier razón podía traer un sacrificio de Shelamim por su propia voluntad. El que él adorador se quedara con una buena porción de la carne tenía que ver con el mucho uso del mismo. Por ley los animales que eran usados para comida tenían que ser sacrificados en el Templo. Por funcionalidad solo los adinerados disfrutaban la carne regularmente. Por lo que un ciudadano común que quería carne generalmente esperaba una ocasión donde una ofrenda de paz, un sacrificio de Shelanim, era necesario para que el pudiera satisfacer la ley y su propio deseo de carne. Las personas con dinero generalmente hacían MUCHOS sacrificios de Shelamim porque ellos querían carne en la mesa casi diariamente. Por lo que los ricos tendían a verse bastante piadosos (y por consiguiente ellos se consideraban más justos que los pobres) al ofrecer todas estas ofrendas de paz, aun cuando su motivo de hacerlo era el deseo de comer un pedazo jugoso de carne.

En cada uno de estos sacrificios el animal sacrificado llegaba a ser el sustituto para el dueño del animal. El animal muere en lugar del que lo trajo; el animal muere como pago por los pecados del adorador.

En la ofrenda de ‘Olam, el animal es completamente quemado y destruido; el mismo presenta un retrato del cual cada persona en la tierra le debe al Señor por nuestros pecados. Nosotros le debemos a Él nuestra muerte física y eterna.

El Hatta’at requiere que la sangre del animal sea untada alrededor del Altar. El propósito de esa sangre untada es como un agente purificador. El Altar y todos los lugares de rituales y artículos llegan a estar contaminados debido al pecado del hombre. La única cosa que puede purificar es la sangre. Sin la purificación constante del área del templo, no habría ninguna manera que un Dios santo viviera allí.

Ahora, la ofrenda del Asham es interesante ya que representa el pago de una deuda. La sangre del animal, representando la vida del animal, se le debe a Dios debido a los pecados del adorador. Esto es reparación PAGADA al Señor por las ofensas en contra de Él.

El Shelamim, la ofrenda de paz, era un regalo de acción de gracias al Señor. El mismo era normalmente presentado cuando el dador estaba experimentando bienestar y quería reconocer que era Jehová la fuente de este bienestar; o según el nombre de la ofrenda implica, el adorador estaba experimentando Shalom (bienestar).

Por lo que como pueden ver, la expiación y el pecado son asuntos grandes y complejos. Puede parecer sencillo y directo para el gentil, en particular, a uno que no tenga conocimiento alguno del sistema de sacrificio. Pero la muerte de nuestro Salvador como un sacrificio de expiación no fue sencilla. Nuestro padre no redujo la complejidad del pecado y de la expiación cuando SU hijo murió y luego resucitó de los muertos. Ha sido las doctrinas de los hombres que parecen hacer todo lo posible para prevenir que nosotros leamos sobre las leyes de Dios y las ordenanzas; las doctrinas del hombre que sustituyen la Escritura con declaraciones excesivamente sencillas tales como “un pecado es un pecado, no importa lo que sea” (una creencia común dentro de la iglesia) O que nuestro “sacrificio” es sencillamente es nuestra contestación a un llamado del altar a un avivamiento o servicio a la iglesia; yendo hacia delante y diciendo sí al llamado de Yeshua. O peor aún que nuestras obras y acciones no tienen nada que ver con nada. Ciertamente nuestras obras y trabajos nunca podrán hacer que ganemos la salvación; pero nuestras obras y acciones son con la misma certeza una medida de nuestro compromiso a nuestro Salvador y a los principios eternos de Jehová.

Continuaremos con el capítulo 28 la semana que viene.

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