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Hechos Lección 57 Capítulo 28 Fin del Estudio

EL LIBRO DE HECHOS

Lección 57, Capítulo 28 Fin del Estudio

Hoy llegamos al final del Libro de los Hechos. Ha sido una larga odisea y cuando completemos el capítulo 28 revisaré brevemente y resumiré el libro.

Cuando concluimos la última vez, Pablo estaba en presencia del liderazgo judío de Roma. Tal vez había hasta 50,000 judíos viviendo en Roma en ese momento, por lo que habría habido muchos líderes. Encontramos que los judíos romanos no tienen una gran conexión con los judíos de la Tierra Santa. Podría ser demasiado fuerte para caracterizarlo como una relación de nosotros /ellos, pero claramente la larga distancia entre Jerusalén y Roma, y los estilos de vida totalmente diferentes representados por los residentes de cada lugar, crearon una barrera desafiante entre los judíos tolerantes de Roma frente a los judíos celosos de Jerusalén. Probablemente sea justo decir que los judíos de Roma tenían un deseo similar de una convivencia pacífica con los romanos al igual que los Saduceos de Jerusalén. Por supuesto, había un precio que pagar para alcanzar ese objetivo de convivencia pacífica, y el precio era comprometer la religión judía con las formas paganas romanas, y aceptar y apoyar el gobierno político romano y el estilo de vida helenístico.

Por lo tanto, los judíos de Roma estaban un poco preocupados por Sha’ul (Pablo) que llegó encadenado. ¿Acaso era él un alborotador; un fomentador de la rebelión? Ellos habían oído hablar del Camino y sabían de Pablo como evangelista de este movimiento, y ahora aparece como prisionero. Ellos no tenían ningún deseo de ser asociados con Pablo si pudiera dañar la relación entre ellos y los romanos. Pablo lo sabía, por lo que se apresuró a decir que no había hecho nada en contra de la ley romana o la Ley judía. De hecho, dice que los romanos habían decidido liberarlo, pero algunos judíos de Judea se opusieron y por eso apeló a César, por eso ha venido a Roma como prisionero.

Vamos a volver a leer parte de Hechos capítulo 28

Volvamos a Leer Hechos Capítulo 28:17 – final

Naturalmente, nosotros solo estamos leyendo unas pocas citas y memorias seleccionadas elegidas por Lucas del primer encuentro entre Pablo y los líderes judíos romanos, no la totalidad del diálogo, por lo que tenemos que hacer un poco de lectura entre líneas. Los líderes judíos querían saber porqué Pablo estaba en este aprieto y Pablo sabía que serían escépticos, así que inició una defensa preventiva y pidió esta reunión. Pero en lugar de abordar cualquier acusación específica, o aparentemente incluso identificar quién hizo exactamente las acusaciones en su contra, Pablo ofrece que la razón por la que está aquí y quiere hablar con estos distinguidos judíos es debido a la esperanza de Israel. ¿Cuál es la esperanza de Israel? ¡Resurrección! Es decir, vino a Roma voluntariamente, en cierto sentido, porque deseaba tanto contarle al pueblo de Roma sobre el Evangelio y cómo la resurrección es el eje del Evangelio de Yeshua. Así que, es realmente la devoción de Pablo a la esperanza de los antepasados de Israel lo que le ha costado su libertad personal en lugar de haber cometido algún crimen en contra de los romanos o judíos.

Como era la típica manera romana, el liderazgo judío de Roma responde a Pablo de una manera educada y diplomática diciendo que no habían recibido “ninguna carta” de Judea, y además que ningún judío que ha venido a Roma desde Judea les ha dicho nada malo sobre Pablo personalmente. Así que están dispuestos a al menos escuchar lo que Pablo tiene que decir. ¿Cuál es su interés? Es que lo poco que han oído acerca de El Camino, como una secta, no es bueno. Y debemos seguir señalando que los judíos, incluyendo el liderazgo judío de Roma, consideraban el Camino como una secta del judaísmo (como dicen claramente las Escrituras). Así que a partir del momento de esta reunión (alrededor del 60 o 61 D.C.) nadie conocía a los creyentes en Yeshua como parte de otra cosa que no fuera una peculiar secta judía. No era visto de ninguna manera como una religión separada y ciertamente no era vista como una nueva religión gentil. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que cualquier mención de “cristianos” que encontramos en nuestro Nuevo Testamento durante esta era es un anacronismo (que está leyendo algo que ocurrió más tarde en el tiempo antes de que realmente existiera). Así que no debemos imaginar a los creyentes en este momento tan estrictamente divididos en judíos y gentiles, con los gentiles perteneciendo a la “Iglesia” mientras que los judíos pertenecían a la sinagoga. Los creyentes en Yeshua permanecieron controlados casi por completo por los judíos, con su sede en Jerusalén. Si bien esto cambiaría más tarde, esto no ocurre dentro del plazo del Libro de los Hechos.

Es difícil saber lo que quieren decir los judíos romanos al decir “no recibimos ninguna carta” de Judea sobre Pablo o de los Del Camino. Yo supongo que significa proclamaciones del Sanedrín diciéndoles que no se asocien con los creyentes que podrían venir a Roma, y que declaren el Camino como un movimiento herético del judaísmo. Así que, esencialmente el liderazgo está diciendo que no hay ninguna queja o instrucción oficial en contra de Pablo o El Camino y así se sienten libres de tener una conversación con Pablo y escuchar lo que tiene que decir al respecto. Como señala David Stern, un judío mesiánico, en su comentario sobre Hechos, desafortunadamente los judíos modernos no son tan abiertos de mente referente a escuchar lo que los mesiánicos tienen que decir acerca de Yeshua y el Evangelio de Cristo. Hace mucho tiempo, el judaísmo decidió que los judíos que aceptan a Cristo no debían tener audiencia ni asociación con los judíos convencionales; los ultra-religiosos siendo especialmente inflexibles en este asunto.

Esta primera reunión fue esencialmente una reunión preliminar; la misma resultó en la fijación de una cita para otra reunión en la que Pablo explicaría su posición. El versículo 23 explica que “un gran número” de judíos vino a escuchar a Pablo a la siguiente reunión. Todo el día (desde la mañana a la noche) se quedaron y escucharon mientras Pablo los acompañaba a través de su teología del Evangelio. O, como Lucas lo ha llamado, Pablo les instruyó sobre el Reino de Dios. Permítanme mencionar que los términos Reino de Dios y El Reino de los Cielos significan exactamente lo mismo; los dos términos son intercambiables. Y fíjate que Pablo utilizo para tratar de persuadir a estos judíos romanos a pensar igual que él: la Torá de Moisés y los Profetas. Seamos claros: esto significa que se refirió a la Sagrada Escritura como la frase “la Torá y los Profetas” usada de esta manera no indica la Halajá, la Ley Judía.

Como con cualquier grupo de personas (judíos o gentiles), algunos creyeron en Pablo, pero otros no. Y como siempre sucede en estos casos los que acudían a la reunión se fueron, y al salir ellos estaban debatiendo y discrepando los unos con los otros.

Claramente, el punto principal que Pablo hizo a estos líderes (más allá de su creencia de que Yeshua es el Mesías), es que uno puede llegar a ser miembro del Reino de Dios sólo por medio de un arrepentimiento sincero y honesto. Y es una negativa a arrepentirse lo que bloquea el acceso a la vida eterna. Aprendemos esto debido al pasaje de las Escrituras que Pablo uso, una última vez, para tratar de persuadir a los ingenuos con el mismo. El mismo fue Isaías 6:9. 10.

Isaías 6:9-10 LBLA

Y Él dijo: Ve, y di a este pueblo: «Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis».

10 Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado.

El rabino Yojanán dijo esto sobre este pasaje de Isaías: ” Tan grande es el poder del arrepentimiento que el mismo anula la sentencia final de un hombre”.  Así que no es como si Pablo fuera único en su teología de que es el arrepentimiento lo que allana el camino a la vida eterna con Dios. Pero lo que Pablo estaba tratando de ayudar a estos líderes entender es que el arrepentimiento por sí solo no lo hace. El Evangelio de Cristo requiere el arrepentimiento MAS una dependencia de la obra de Yeshua en la cruz para obtener la vida eterna. Esto es algo que la mayoría de los judíos no podían y, hasta el día de hoy, no pueden aceptar.

Pero ahora llegamos a uno de esos pasajes que ha sido contorsionado y tergiversado para encajar en una agenda; versículo 28. El mismo dice que la salvación ofrecida por Dios ha sido enviada a las naciones gentiles y que ellos escucharán. Mucha de la doctrina cristiana se ha creado con este versículo como su referencia central para afirmar que esto significa que los gentiles reemplazaron a Israel como el pueblo elegido por Dios. Es decir, Dios rechazó a los judíos y aceptó a los gentiles reemplazando así al pueblo antiguo con el nuevo pueblo. Nada aquí dice tal cosa. Como demostré en nuestra última lección, la idea de que los judíos como comunidad de personas rechazaron a Cristo, pero los gentiles como una comunidad de personas lo aceptan es ridícula. Sabemos de decenas de miles de judíos en el Libro de los Hechos que aceptaron a Cristo, y mucho menos gentiles. Los gentiles superaban en número a los judíos al menos 200 a 1 en este momento. Y como la tabla que les mostré anteriormente revela, en nuestros días no más de 1/3 de los gentiles han aceptado a Cristo, con 2/3 rechazándolo. Así que la mayor parte de los gentiles han rechazado a Cristo al igual que la mayor parte de los judíos han rechazado a Cristo. La salvación es individual, no un colectivo de personas.

Cuando volvemos al Pacto Abrahámico para encontrar la base legal para la salvación, nosotros aprendemos que siempre fue la intención de Dios que todas las familias de la tierra fueran bendecidas por lo que Dios hizo por medio de los descendientes de Abraham…los hebreos.

Esto afectaría no solo a los judíos o no solo a los gentiles. Por lo tanto, el propósito de esta declaración del versículo 28 no es mostrar una transferencia de salvación o preferencia de un pueblo a otro, sino que Dios dijo hace mucho tiempo que difundiría el Evangelio hasta los confines de la tierra, y eso necesariamente incluye gentiles.

El Libro de los Hechos termina diciéndonos que Pablo se quedó en el lugar que había alquilado durante 2 años. Y durante todo ese tiempo se le dio la libertad de proclamar el Reino de Dios y de enseñar sobre Yeshua. Por qué Pablo estuvo allí durante 2 años sin que su caso fuera escuchado no lo sabemos. Dios dijo que Pablo se pondría delante de César; pero nunca aprendemos si lo hizo o no. De hecho, realmente no sabemos si Pablo alguna vez salió de prisión en Roma. Muchos eruditos creen que murió en prisión. De hecho, hay un fuerte indicio en 2Timoteo (que se escribió mientras todavía estaba bajo arresto) que Pablo sintió que su muerte era inminente.

2Timoteo 4:1-9 LBLA

1 Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino:

2 Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.

Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos;

 y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.

 Pero tú, sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio.

 Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, y el tiempo de mi partida ha llegado.

 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.

 En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Procura venir a verme pronto,

Esto ciertamente suena como una declaración de alguien que estaba convencido de que les quedaba muy poco tiempo en esta tierra.

Así que ahí lo tienes. Hemos llegado al otro lado del puente del que hablé cuando comenzamos hace 57 lecciones atrás. Un Evangelio hebreo del Antiguo Testamento como lo predijeron los antiguos Profetas Hebreos ha sido transportado a través de un vasto abismo de tiempo y cultura y ha llegado al mundo del Nuevo Testamento con la sinagoga, el judaísmo y el dominio gentil del mundo.

Pero ¿fue quitado el Evangelio a los judíos y entregado a los gentiles como afirma el cristianismo? El Libro de los Hechos expone la falacia de esa doctrina cristiana fundamental. También hemos visto que el Evangelio hebreo-judío no fue modificado para permitir gentiles; más bien, los gentiles siempre habían sido bienvenidos a unirse a los Pactos hebreos bajo ciertos términos y condiciones. Es que los propios judíos tuvieron que aprender que sus Tradiciones, su Halajá, que se había desarrollado desde Babilonia, tuvo que ser reformado para recuperar el significado y la verdad de la Sagrada Escritura. Yeshua de Nazaret no solo fue Dios encarnado y el Mesías; También fue el gran reformador que trajo una nueva claridad al Evangelio y a las Sagradas Escrituras en general y a la Ley de Moisés en particular. Una vez que las reformas necesarias que Él engendró estaban en marcha, entonces la aceptación de gentiles en el Reino de Dios se convirtió en una progresión natural, a pesar de que la mayoría de los judíos retrocedieron en tal pensamiento y lucharon en contra de este con uñas y dientes. Es irónico que hoy (y durante los últimos 1900 años) ese cristianismo gentil haya retrocedido ante la idea de que toda la Biblia es un documento hebreo, que Nuestro Salvador fue y es judío, que los judíos no tienen que abandonar su judaísmo para aceptar a Cristo, y que nuestra fe es, en realidad, una fe con raíces hebreas y no es una nueva creación gentil.

Mientras que Pablo recibe tanto mérito por llevar el Evangelio a los gentiles, Hechos revela su ferviente y continua actividad con la comunidad judía de la diáspora. También vimos que fue Pedro quien hizo rodar la pelota al mismo tiempo que Pablo todavía era un enemigo de Yeshua. Recuerden que Pedro fue uno de los 12 Discípulos originales; Pablo sólo llegó a la escena mucho después de la muerte y resurrección de Yeshua. Así que Pedro se sentó a los pies del Maestro durante un par de años (al menos) para escuchar la verdad sin filtro. Fue Pedro, no Pablo, quien estuvo allí para la monumental fiesta de Shavuot (Pentecostés) en Jerusalén cuando el Espíritu Santo descendió como fuego sobre los creyentes. También fue Pedro quien fue enseñado por el Señor que los gentiles NO eran intrínsecamente impuros y que ellos también eran parte de la promesa hecha a Abraham.

Repasemos brevemente nuestro viaje paso a paso a través del Libro de los Hechos y veamos cómo nos lleva de la mano a través del puente del Antiguo al Nuevo Testamento, con solo abrir nuestros ojos y oídos y ser receptivos a su mensaje.

El capítulo 1 comenzó identificando al autor del Libro de los Hechos como Lucas. Él había escrito una obra anterior que ahora llamamos el Evangelio de Lucas que se ocupaba de la vida y el ministerio de Yeshua. Pero su secuela, el Libro de los Hechos, trata de lo que aquellos hombres a los que Yeshua levantó como discípulos, y a quienes Él confió Su obra en la tierra, hicieron después de Su muerte.  Tristemente, aprendimos que durante los primeros siglos del cristianismo gentil con sede en Roma el Libro de los Hechos fue suprimido intencionalmente y por lo tanto pocos cristianos sabían que existía. Nosotros también aprendimos porqué se guardaba en el armario: los primeros Padres de la Iglesia (todos los gentiles) lo consideraban demasiado judío, y por lo tanto peligroso para su doctrina cristiana solo gentil.

El capítulo 2 documenta la impresionante llegada del Espíritu Santo a la celebración anual de Shavuot en Jerusalén. Esto era algo que Yeshua prometió que era necesario, pero que ocurriría solo después de que partiera al Cielo.

El poder del Espíritu permitió a los judíos ordinarios de la Tierra Santa hablar espontáneamente idiomas extranjeros que no conocían. Este acontecimiento inesperado le dio a Pedro la oportunidad de dirigirse a las multitudes asombradas de judíos y hablarles de Cristo. Les dice que Yeshua es el descendiente Mesiánico de David que fue profetizado desde tiempos pasados. Con anterioridad a este día, Lucas dice que solo había unos 120 creyentes en total. Al final de Shavuot, la congregación de creyentes creció a 3,000…todos judíos.

El capítulo 3 se centró en el discípulo Pedro; el que Yeshua obviamente favoreció. En su camino al Templo (donde los discípulos solían congregarse) Pedro se enfrenta a un hombre lisiado que quería limosna. Pedro, en cambio, lo sanó por el poder de Dios. La multitud asombrada volvió a darle a Pedro una plataforma para hablar donde explicó que el Dios de Abraham, Isaac y Jacob ha glorificado a Su Hijo Yeshua de Nazaret; y a pesar de que los hombres lo mataron, se levantó de la muerte y derrotó a la muerte. Pedro le dice al pueblo que este mismo Yeshua es el profeta como Moisés al que Moisés dijo que vendría después de él.

Pedro se había hecho muy conocido y estaba hablando con el pueblo del Templo acerca de la resurrección. Aprendemos que mientras los Fariseos y la gente común creían en la resurrección de los muertos, los Saduceos (aristócratas que dirigían el Templo y el sacerdocio) no creían. Esta cuestión de la resurrección es una fuente de conflicto a lo largo del Libro de los Hechos. Así que Pedro y Juan fueron arrestados por la guardia del Templo Judío y llevados ante el Sanedrín donde fueron interrogados. Los ancianos judíos querían saber cómo habían logrado sanar al lisiado. Los discípulos dejaron claro que fue a través del poder de la corte superior judía del que habían crucificado. A Pedro y Juan se les ordenó que dejaran de hablar en nombre de Yeshua; se negaron rotundamente. El número de creyentes, todos judíos, continuó creciendo.

En el capítulo 5 conocimos a Ananías y Safira, creyentes, que poseían una propiedad y la vendieron. Aparentemente habían prometido dar las ganancias al liderato de los Del Camino para ser distribuidas a los pobres, pero mintieron y solo dieron parte de esta. Ananías fue golpeado de muerte por Dios por esto, y poco después también lo fue su viuda. Un temor reverente ahora se extendió entre los creyentes; este no era ningún juego el que estaban jugando. Los milagros de curaciones continuaron y esto preocupaba al Sumo Sacerdote ya que los creyentes se estaban volviendo muy estimados por la gente común. Algunos discípulos fueron arrestados y llevados ante el Sanedrín y se les ordenó que dejaran de sanar en nombre de Yeshua. Mientras era interrogado, Pedro le dijo al Sanedrín que Dios había exaltado a Yeshua a Su mano derecha en el Cielo. El Sanedrín llamó esto blasfemia y algunos querían que Pedro fuera ejecutado por su herejía; un anciano aconsejó que era mejor dejar que este movimiento continuara y se fuese apagando como lo habían hecho innumerables otros movimientos similares. Pedro fue azotado y liberado.

El número de creyentes estaba creciendo a diario y, por supuesto, había dolores de crecimiento. Los judíos de habla griega (que significa judíos de la diáspora) y los judíos hebreos de la Tierra Santa tenían una desconfianza, si no un desagrado, los unos de los otros. Los hablantes griegos sentían que a sus viudas no se les estaba dando una parte igual de caridad que a las viudas de los hebreos.

El consejo de liderazgo de los Del camino (el nombre que habían dado a su secta) decidió que 7 hombres de la congregación debían administrar los fondos caritativos; y sabiamente para difundir la situación eligieron a 7 hablantes griegos para hacer el trabajo. Uno de los elegidos fue un hombre llamado Esteban. Para este momento ya los sacerdotes se estaban uniendo a las filas de los creyentes, lo que solo aumentó la alarma y la ira del Sumo Sacerdote. Una de las más de 400 sinagogas de Jerusalén se opuso vehementemente al mensaje de Esteban (principalmente porque era un odiado samaritano) y contrató a algunos hombres para mentir y decir que escucharon a Esteban hablar en contra de Moisés y el Templo. Él fue arrestado y llevado ante el Sanedrín bajo cargos de blasfemia.

El capítulo 7 cuenta la historia del martirio de Esteban. Su discurso de defensa ante el Sanedrín les recordó que sus antepasados mataron a los profetas por decir la verdad, y ahora esta generación actual hizo lo mismo con el profeta más grande de la historia, Yeshua. La ejecución de Esteban puso en marcha una serie de retribuciones en contra de otros creyentes y se dispersaron. Pero toda su dispersión logro difundir aún más el mensaje evangélico entre la comunidad judía.

El movimiento de Yeshua se está extendiendo rápidamente en el área de la Tierra Santa y el capítulo 8 muestra cómo algunos engañadores siempre tratarán de beneficiarse personalmente de un ministerio exitoso o secuestrarlo. Leemos la historia de un hechicero llamado Shim’on que fue testigo del increíble poder del Espíritu Santo que fue ejercido por Pedro y otros de los discípulos, y él quería ese poder para sí mismo; como mago profesional su pensamiento era comprarlo. Pedro le reprendió fuertemente.  Pero entonces ocurrió algo más con gran significado; un ángel mandó al discípulo Felipe que interceptara a un eunuco etíope que era un temeroso de Dios. Felipe obedeció, le mostró un pasaje en Isaías 53 sobre el Mesías, y el eunuco creyó. Felipe lo bautizó y ahora un gentil creyente en Yeshua se unió al redil.

El enfoque comienza a cambiar de Pedro a Pablo. En el capítulo 9 encontramos a Sha’ul (Pablo) teniendo un encuentro con el Mesías resucitado; la conversación toma lugar en hebreo. Pablo está actualmente empleado por el Sanedrín para ir a Damasco para encontrar y arrestar a algunos de estos creyentes que habían huido de las persecuciones del Sumo Sacerdote en Jerusalén. La experiencia es tan poderosa que Pablo deja caer toda resistencia llega a ser un creyente. Yeshua dice que los gentiles deben ser el objetivo de Pablo.

Mientras que en ese momento el movimiento consistía en casi el 100% de los judíos, estaba quedando claro que Dios pretendía que se ofreciera a los gentiles la membresía. Pero ¿cómo puede ser eso? Los gentiles eran los enemigos de los judíos, y por lo tanto se pensaba que eran enemigos de Dios. La tradición, Halajá, era que los gentiles nacieron impuros y permanecieron impuros y por lo tanto los judíos no deberían tener nada que ver con ellos. Y los gentiles ciertamente no deben ser invitados a poner su confianza en el Mesías Judío. Para contrarrestar esta creencia errante, el Señor se enfrenta a Pedro en una visión que le ayuda a entender que Dios no ve a los gentiles como inherentemente impuros, y nunca lo ha visto. Utiliza animales bajando en un paño del Cielo como imágenes visuales.

Al principio Pedro piensa que Dios está poniéndole a prueba sobre la comida kosher.

Pero después de pensar en ello, de repente se da cuenta (en el verso 14) “Ahora entiendo que Dios no juega a tener favoritos, sino que quien le teme y haga lo correcto es aceptable para Él, sin importar a qué gente pertenezca”. Por alguna razón, hasta el día de hoy, a pesar de que Pedro dice que ahora entiende que esto no tiene nada que ver con la alimentación kosher, la doctrina institucional de la Iglesia es que Dios le dijo a Pedro que esta visión era todo acerca de la comida y que ha abolido las leyes alimentarias kosher. Pedro está ahora preparado para ir a otro gentil, esta vez un odiado soldado romano llamado Cornelio, que Dios dijo que en su corazón tenía hambre de verdad. Pedro fue a la casa del soldado, le hablo el Evangelio, y Cornelio y toda su familia creyeron y fueron salvos. De hecho, Pedro presenció personalmente el Espíritu Santo caer sobre ellos.

Las palabras clave del capítulo 11 son sus primeras palabras: “Los emisarios y los hermanos de todo Judá oyeron que los gentiles habían recibido la palabra de Dios”. Pero con la adición de más gentiles, la resistencia aumentó entre muchos judíos que exigían que los gentiles que se ofrecieron a unirse a los pactos de Israel primero tenían que ser circuncidados y convertirse en judíos. En lo que respecta al Sacerdocio Judío, las cosas se estaban saliendo de control. Este creciente movimiento fue visto como una amenaza a la estructura de poder del Templo, por lo que Pedro fue nuevamente arrestado y, Santiago, el hermano de Juan, fue ejecutado. Pero el Señor rescató una vez más a Pedro porque el ministerio de Pedro aún no había terminado.

Los capítulos 13 y 14 cambian la escena de Tierra Santa a Antioquía, donde un par de discípulos llevaban el Evangelio a los judíos en esa ciudad y luego a la isla de Chipre. Pablo luego viajó a otras naciones y como se convirtió en su costumbre, cada vez que entraba en una nueva ciudad iba a la sinagoga local a predicar. Muchos gentiles, temerosos de Dios, se habían convertido en invitados bienvenidos en las sinagogas, y como Pablo y los otros discípulos predicaron el Evangelio muchos judíos y gentiles llegaron a creer en el Mesías Yeshua; pero otros, la mayor parte, se negaron. Cada vez más regiones de Asia y el Mediterráneo estaban siendo evangelizadas con buenos resultados de las poblaciones judías y gentiles.

Sin embargo, el tema de la circuncisión para los gentiles se había convertido en una actuación sensacional. Incluso los discípulos estaban en desacuerdo entre ellos, amenazando con dividir al grupo. Así que Pablo y algunos otros discípulos fueron a Jerusalén para poner el asunto ante el liderazgo de El Camino con la esperanza de llegar a algún tipo de resolución definitiva. Al final se acordó que, si bien los creyentes gentiles necesitaban obedecer las leyes de pureza bíblica para estar en comunión con los creyentes judíos, ellos NO tenían que convertirse en judíos (por medio de una circuncisión), ni obedecer la Halajá judía, para ser miembros de pleno derecho del Camino.

En los capítulos 16, 17 y 18, el enfoque se centra en Pablo, ya que él viaja extensamente por los lugares donde los judíos vivían en tierras extranjeras. Durante este tiempo él hizo de Timoteo un discípulo, el cual era judío por nacimiento por parte de su madre (su padre era un gentil). Así que ahora tenemos creyentes que son judíos, algunos son gentiles, y algunos son de sangre mezclada. El Espíritu Santo siguió impulsando a Sha’ul (Pablo), ampliando aún más el alcance de su ministerio para incluir a Macedonia. Hay otro incidente documentado por Lucas por el cual el Diablo trata de secuestrar el ministerio de Pablo. Parece que una chica con un espíritu de serpiente comenzó a seguir a Pablo gritando y chillando que Pablo era un seguidor del Dios Altísimo. Pablo no solo reprendió a la niña, sino que ordenó que el espíritu de serpiente saliera, demostrando el poder de Dios sobre el mundo de los demonios. A Pablo se le agradeció esto encarcelándolo, porque los amos de esta chica se estaban beneficiando de su don satánico de adivinar, y ahora el mismo había desaparecido junto con el demonio.

En Atenas, Grecia Pablo comenzó a debatir con sus famosos filósofos sobre quién es el verdadero Dios. Él les dijo la verdad del Evangelio y, sorprendentemente, algunos llegaron a confiar, incluso estando en ese lugar espiritualmente oscuro. También oímos de un creyente judío llamado Apolo que provenía de Alejandría, Egipto; pero parecía no saber nada del Camino ni del Espíritu Santo. Había sido seguidor de Juan el Bautista. Así que vemos que varios grupos independientes de creyentes habían surgido, pero no todos tenían la información necesaria o tenían la doctrina correcta.

Algunos exorcistas judíos vieron lo que Pablo y otros discípulos eran capaces de hacer y así comenzaron a tratar de exorcizar demonios en nombre de Yeshua; ellos no eran creyentes. Estos exorcistas se encontraron con un demonio en particular que no estaba impresionado por su recuento mecánico de un nombre que pensaban que tenía poder místico; los exorcistas fueron golpeados hasta la pulpa por el demonio. Sorprendentemente, esto tuvo un efecto positivo en los creyentes y los no creyentes por igual, ya que comenzaron a darse cuenta de que la confianza, no el ritual sin sentido era la clave para conocer a Dios y tener un tipo de fe que Él aceptó como real y sincera y que fue capaz de traer salvación.

Mientras estaba en Grecia, después de otro viaje, Pablo descubrió un complot de judíos incrédulos para asesinarlo. Como siempre sucede, cuando un movimiento como este comienza a crecer y llamar la atención, la oposición crecerá más vehemente. Algunos hombres ayudaron a Pablo a escapar. Después de más viajes a las naciones más lejanas, Pablo decidió que era hora de que fuera a Jerusalén de nuevo; habían pasado varios años desde que había estado allí. En su camino a la Ciudad Santa, se detuvo en Cesárea Marítima, donde un profeta llamado Agav le dijo que si iba a Jerusalén sería arrestado. Él se fue de todos modos.

A su llegada a Jerusalén fue recibido por Santiago, todavía el líder supremo del Camino. Santiago le dijo que decenas de miles de judíos se habían unido al movimiento y que todos ellos seguían siendo observadores firmes de la Torá. Pero llegó la noticia de Pablo de que había estado enseñando en contra de la Torá y la Tradición Judía. Se organizó una demostración que implicaba una ofrenda de votos para que Pablo probara su lealtad a la Torá y a su judaísmo; él cumple con lo acordado. Sin embargo, algunos judíos extranjeros de Asia estaban en Jerusalén para la fiesta de Shavuot, y reconocieron a Pablo y lo calumniaron diciendo que había profanado el Templo trayendo gentiles al Templo. La multitud entró en un frenesí furioso y la guarnición romana local tuvo que rescatar literalmente a Pablo de la multitud. Esto llevó a una oportunidad para que Pablo contara su historia de su giro hacia Yeshua, y porqué todo el mundo también debería. Los romanos presentaron a Pablo al Sanedrín para ser juzgado, pero el comandante romano no pudo hacer sentido de los cargos presentados en su contra.

Pablo le dijo al comandante que era un ciudadano romano, así que ahora estaba obligado a asegurarse que Pablo tuviera un juicio justo bajo el sistema legal romano. Cuando una conspiración para asesinar a Pablo fue descubierta, él fue llevado a Cesárea para que apareciera ante el gobernador Félix.

Se llevó a cabo un juicio con miembros del Sanedrín presentes haciendo las acusaciones. Félix no pudo hacer cabezas o colas de los cargos y vio que esto parecía ser una cuestión de matices triviales de la Ley judía, pero nada que merezca la muerte o la cárcel. Sin embargo, sin querer ofender al Sumo Sacerdote, Félix se negó a dar un veredicto, por lo que Pablo permaneció en la cárcel durante 2 años hasta que llegó un nuevo Gobernador: Festo. Festo tampoco podía entender los cargos y le preguntó al rey Agripa (un judío) si podía ayudarle a entender. Agripa escuchó a Pablo y decidió que no había nada que pudiera añadir. Pablo ahora jugó su carta de triunfo: usó sus derechos como ciudadano romano para apelar al Emperador.  Este era su boleto para ir a Roma; algo que Dios le dijo que debía hacer.

Los últimos 2 capítulos de Hechos detallan el viaje de Pablo, como prisionero, a Roma. Y aquí nos encontramos con una fascinante historia de terror en el mar mientras una tormenta gigante interrumpe el viaje y casi mata a todos a bordo del barco. Pablo naufraga, pero todos sobreviven porque Dios prometió a través de un ángel que este sería el resultado. Otro barco es llevado a las costas de Italia y finalmente Pablo llega a Roma. Todavía bajo custodia, se ha vuelto tan confiado que se le asigna sólo una guardia romana, e incluso se le permite alquilar un apartamento propio para vivir. Durante los siguientes dos años se reúne con los líderes judíos locales, les dice el Evangelio, y muchos llegan a creer, aunque muchos rechazan a Yeshua. Parece que Pablo ha terminado todo lo que el Señor había querido para él en la tierra, y Pablo muere en prisión en Roma o poco después de ser liberado.

Si usted ha escuchado y estudiado diligentemente las 57 lecciones, usted está debidamente equipado para leer el Nuevo Testamento a la luz de lo que siempre fue su intención; como un documento hebreo, sobre un Salvador hebreo y Sus discípulos hebreos, como se relata dentro de un telón de fondo cultural hebreo. El próximo: el Libro de los Romanos.

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