Month: כ״ד בשבט ה׳תשע״ט (January 30, 2019)

Minchah Prayer 01-30-19

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Father, the storms of rain and wind and cold freezing snow come and if we have something as simple as four walls and a roof we are blessed. If we have food in the cabinets we are blessed. If it can be cooled or warmed, if it is dry, this shelter, we are blessed. Thank You Father for these blessings.
 
If it is not just a shelter but is also a home, Father, we are indeed blessed.
 
The home is a womb within which we are protected and safe. It is the place within which we are nurtured and we nurture. It is the place within which we have comfort and give comfort, the place whose walls stand strong in defense of those within from outsiders and invaders who would come, intrude into it, impose their will and destroy.
 
The home, our womb, is the place where life is to be sustained, a place of cleanliness of cleaning, of growing and strengthening body and spirit, of preparing ourselves and preparing those we love with us there, so that we can emerge each day into the world and live successfully according to Your perspective Father, do good that blesses others Father, that pleases You.
 
We want to learn the things You have to teach. Teach us Father and enable us to truly appreciate life You have made, at the most basic and simple and foundational level.
 
May we keep our homes swept clean and in order Father. May we invite and bring into it and be hospitable to Your Spirit. Within our homes may we learn from Your Word filling them, our homes, with what is good for us. Then may we open the door, go out, and apply that Word and good to all. May we do and do so in the Spirit to the world, because it is the world that needs to change. May the new and renewed life that emerges from the womb of our homes be useful to You in bringing about that change.
 
Thank You Father for our homes. We know we are blessed…beyond our ability to appreciate. May we be dedicated to protecting and preserving the life within them.
 
We love You Father.
 
In Yeshua’s name we pray,


Amen.

Deuteronomio Lección 2 Capítulo 1

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Deuteronomio

Lección 2, Capítulo 1

La semana pasada vimos la introducción a Deuteronomio con el fin de darnos un contexto para estudiarlo. Pero, no se equivoquen: la base para interpretar correctamente este quinto libro de la Torá son los primeros cuatro libros anteriores; cada uno se construye sobre el otro. Sin embargo, en general, necesitamos ver a Deuteronomio como un sermón de la ley, y yo dibujé un paralelo para ustedes sobre el sermón del Monte, el cual fue el sermón de Yeshua sobre la ley.

Deuteronomio comienza con el viaje de Israel en Moab, con Moisés dando sus discursos finales al pueblo de Israel. Los 3 discursos van a entrelazar la historia y la ley, y veremos como muy a menudo los hechos precisos de ciertos incidentes en su travesía en el desierto de 40 años no son presentados por Moisés con el mismo molde que los leemos en los libros anteriores de la Torá porque él lo está presentando a la luz de a posteriori.

Por lo que, al empezar a leer el primer capítulo de Deuteronomio, hagamos una imagen mental de Moisés parado en una colina alta en Moab, con una vista a la Tierra Prometida que se encuentra a un corto paso de la orilla oeste del Río Jordán. Él está dirigiéndose a los líderes y a los ancianos de Israel, aunque sus palabras estaban destinadas para que todo Israel prestara atención; porque de hecho no hay manera práctica que su voz pudiera haber sido escuchada claramente por más de unos pocos cientos de personas.

LEER DEUTERONOMIO CAPÍTULO 1

Quiero tomarme unos 5 minutos para explicar un fenómeno muy interesante que aparece en los primeros 5 versículos de Deuteronomio, porque el mismo TAMBIÉN aparece al principio de cada uno de los 5 libros de la Torá.

Y el fenómeno es este: hay un patrón de letras hebreas que se repite que deletrea la palabra “Torá” en una secuencia fija dentro de los primeros 5 versículos de Deuteronomio. Comenzando con la letra hebrea “heh”, esa es la última letra del nombre de Moisés, y luego contando 48 letras, nosotros llegamos a la letra hebrea “reysh”. 48 letras más y tenemos la letra hebrea “vav”, y luego 48 letras más y nosotros tenemos la letra hebrea “Tav”. Es decir, tenemos la Torá deletreada al revés.

Ahora bien, esto no sería tan sorprendente si no fuera porque vemos un patrón similar al principio de los 4 libros de la Torá que vienen antes de Deuteronomio. En Génesis 1:1-5 encontramos un patrón repetido de la palabra Torá, deletreado al derecho (normalmente), con cada letra formando la palabra con un espacio exactamente de 49 letras aparte. Comenzando con la letra hebrea final de la palabra “al principio” (Bereshith), y luego contando cada letra 49, nosotros tenemos la palabra Torá deletreada.

Exactamente lo mismo sucede en Éxodo 1:1-6; comenzando con la letra final de la 2nda palabra (Shemot) en la frase de apertura “Estos son los nombres”, obtenemos la letra hebrea Tav. Luego, contamos precisamente 49 letras, y nosotros obtenemos un Vav; luego 49 letras más y tenemos un reysh, y luego 49 letras más y tenemos un heh, el cual forma la palabra Torá.

En Levítico cambia un poco. En Levítico, el libro sacerdotal, nosotros obtenemos el nombre divino YHVH deletreado con las letras Yud-Hey-vav-Hey ‘ con un espacio de 7 letras aparte. Comenzando con el Yud en la primera palabra de Levítico “y él convocó”, y luego contando cada séptima letra, obtenemos el nombre de Dios Jehová.

Cuando vamos al libro de Números, a nosotros se nos da, igual que en Deuteronomio, la palabra Torá deletreada al revés en un intervalo exacto. Comenzando con el primer suceso de la palabra “Moisés” en Números, nosotros tomamos el “heh” (la última letra del nombre de Moisés…. Mosheh) y luego contamos 49 letras y tenemos un reysh, 49 letras más y nosotros tenemos un Vav, 49 letras más y tenemos un Tav. Torá deletreada al revés.

Pero, nosotros vemos otro patrón; comenzando en Génesis tenemos la palabra Torá deletreada al derecho, en Éxodo Torah deletreada al derecho, en Levítico tenemos el nombre de Dios Jehová, luego en Números Torá deletreada al revés y finalmente en Deuteronomio Torá deletreada al revés.

El interlineado de la letra 49 es clave porque la misma es 7 X 7. Por supuesto que el número divino de Dios es 7, y que 7 sea el interlineado de las letras en el nombre de Dios en Levítico también es bastante asombroso.

Pero, la pregunta entonces sería, ¿por qué entonces el interlineado en Deuteronomio es uno MENOS que 49? ¿Por qué el espaciamiento de las letras de la palabra “Torá” 48 letras separadas y no 49? Te daré mi opinión y me gustaría que lo consideres como eso: mi opinión.

Deuteronomio es diferente de los primeros 4 libros ya que este es un sermón de Moisés. Los primeros 4 libros consisten en un grado u otro de oráculos directos de Dios que tienen como preámbulo palabras como, “y, el Señor dijo” así y así. Aquí en Deuteronomio es diferente. Esto trata de MOÍSES diciendo así y así. Sí, Moisés es el Mediador de Dios y él habla por Dios, pero Moisés no es Dios. Por lo tanto, el VALOR de lo que es la Torá de Moisés (instrucciones de Moisés) es, en comparación con el VALOR de lo que es la Torá de Dios (las instrucciones de Dios), es menos; precisamente UNO menos.

Todos hemos escuchado algo sobre el Código Bíblico y no hay duda alguna que lo que te he presentado no es sencillamente una anomalía matemática o una coincidencia. La misma no es un accidente; la misma fue puesta intencionalmente allí. Por lo que yo soy uno de los que ve cierto grado de validez al Código de la Biblia. Donde yo no estoy de acuerdo es cuando se dice que toda clase de secuencias de letras y letras encontradas en diagonales y así sucesivamente forman un “Código de la Biblia” que nos dice el futuro.

Con el enorme número de palabras y letras en la Biblia no hay duda alguna de que uno podría encontrar patrones falsos si uno los busca lo suficientemente. Pero yo no los veo como divino.

Por otro lado lo que te he presentado es lógico, racional e increíble; completamente alineado con los principios de Dios. Además (desde un punto de vista práctico) al incorporar este patrón subyacente, los errores copista y las redacciones y falsificaciones podrían ser vistos fácilmente porque un error ortográfico o una palabra que falta o una oración reorganizada podrían arruinar la secuencia exacta de la letra y conteo de números. Yo veo el asombroso patrón que se ha insertado en los primeros 5 versículos de la apertura de cada uno de los 5 libros de la Torá como la garantía de Dios para nosotros, y como una clase de “corrector ortográfico” antiguo que fue ciertamente el gran Yo Soy quien nos dio esta Biblia, y que es válido, y es acertada.

Afortunadamente el deambular está a punto de terminar; el pueblo de Israel está cerca de poseer la tierra que había sido oficialmente separada para ellos en el Pacto de Abraham 6 siglos atrás. Pero la posesión de la tierra no va a venir pacíficamente; el ejército hebreo de 600,000 hombres va a tomar la tierra a la fuerza de un número de pequeños potentados y poderosos reyes y reinos que, cuando se toman juntos en un término general, se llaman cananeos simplemente porque viven en la región general conocida como Canaán. Ninguna de estas personas tiene la intención de sencillamente entregar su territorio a Israel sólo porque afirman que su Dios se las ha dado como suya.

Este discurso de Moisés es aparentemente hecho por voluntad propia. Ciertamente, como Mediador de Dios, es Su lugar de dirigirse al pueblo de Dios como él vea necesario, según fue ordenado cuando el incidente de la zarza ardiente que lo que Moisés hablara era como si Dios lo hablara.

Abordemos de inmediato un par de asuntos: primero es este asunto que lo que estamos recibiendo de Moisés NO es un oráculo del Padre. A primera instancia podría ser un poco inquietante; pero en realidad la gran parte de la Biblia NO consiste de oráculos directos de Jehová sino que consiste de historia, cuentos, poemas, canciones, revelación progresiva y mucho comentario sobre el Señor y Sus mandamientos.

Un oráculo es una declaración divina directa e inequívoca atribuida directamente a la Deidad nombrada. En la Biblia, los oráculos MÁS directos de Dios están en la Torá y son las leyes dadas a Moisés en el Monte Sinaí. Los siguientes oráculos más directos provienen del Mesías de Dios, Yeshua, en el Nuevo Testamento; sin embargo, hasta la mayor parte de estos oráculos del NT son más que repeticiones y recordatorios de lo que Dios habló a través de los profetas del AT, o son exégesis de la Ley según se dio hace mucho tiempo atrás. Por supuesto, donde la mayoría de los creyentes se confunden es que piensan que lo que Yeshua ofreció y habló fue completamente nuevo, porque ellos no han leído ni se les ha enseñado la Torá y el AT.

Es bastante fácil saber cuando nos encontramos con un oráculo divino en contraposición a otra cosa, porque el oráculo divino generalmente comienza con las palabras: “… entonces Dios dijo” o “… Yehoveh le dijo a Moisés… “o algo a lo largo de esas líneas. En otras palabras, el NOMBRE de Dios fue invocado como el que ha ordenado que tal y tal cosa ocurriera o que una nueva ley sea promulgada. Nosotros asumimos con razón que las palabras de Jesús son como oráculo porque Él afirma ser Dios, que es (por supuesto) toda la base entera de nuestro cristianismo.

Sin embargo, no podemos dejar de notar que hay una diferencia en cómo Dios el Padre (o la Palabra en la forma de Espíritu de Dios) presenta su oráculo divino en la Torá en comparación con la forma en que Yeshua habló en el Nuevo Testamento; ya que Yeshua es este inescrutable hombre híbrido y Dios, Sumo Sacerdote y Mediador, Plebe y rey. Así que, aunque en general la iglesia pinta que Jesús abolió la Antigua Ley y dio a la humanidad una Nueva Ley, incluso Él claramente dice en Mateo 5:17-19 que este no es el caso. Más bien, Yeshua separó las Leyes de Dios (según fueron dadas a Moisés) de las tradiciones que los hombres habían desarrollado con el pasar de los siglos SOBRE esas leyes; Tradiciones que habían llegado a ser la base del Judaísmo (y la mayoría una mentalidad equivocada), y eran en ocasiones establecidas en contra del espíritu de la Torá. Y el Mesías también explicó y abundó en la intención divina del SIGNIFICADO de las Leyes de Moisés, y como muchas de las palabras de los profetas concernientes al Mesías venidero (ahora presente) estaban cumplidas en Él.  

El punto es que Moisés (aquí en Deuteronomio) está hablando como el Mediador oficial de Dios; pero Moisés está usando sus propias palabras (tan inspiradas como son) y está haciendo estas declaraciones no porque haya NUEVOS oráculos provenientes de Dios, sino porque Moisés ha decidido que es necesario en este momento. La mayoría de las palabras de Moisés son un recuento del viaje por el desierto y largas explicaciones de cómo la Ley para esta nueva generación de Hebreos, la mayoría de los cuales eran niños pequeños o aún no nacidos cuando Moisés recibió por primera vez la ley casi 40 años atrás, debía aplicar estas leyes en la nueva condición establecida con la que están a punto de encontrarse. La gran parte del tiempo, Cristo también está hablando como el Mediador de Dios (no obstante un Mediador mayor que Moisés), y por lo tanto Él no dice que él está invocando nuevas leyes ni tampoco cambiando leyes viejas.

El segundo asunto que me gustaría abordar concierne a la tan llamada Guerra Santa que Israel está a punto de comenzar para la conquista de la tierra de Canaán. Nosotros debemos tener cuidado de no ser absorbidos en un debate o una defensa que la actual Guerra Santa de los musulmanes en contra del mundo (llamada Yihad), es la misma cosa que Dios ha ordenado en la Torá con respecto a la toma de Canaán. Este es uno de esos muchos casos en que el significado de una pequeña frase cambia a lo largo de los años y adopta un contexto diferente; pero ese pequeño cambio en el significado puede tener consecuencias más grandes. He escuchado a voceros musulmanes, comentaristas de noticias, periodistas e incluso pastores discutir la Guerra Santa musulmana como siendo comparable a la Guerra Santa del AT de Moisés y Josué sobre Canaán.

La diferencia entre las dos es el día y la noche: la Yihad islámica trata sobre el convertir el mundo a su religión a la fuerza. La misma trata sobre un ejército de musulmanes estableciendo violentamente un califato mundial (es decir, una teocracia islámica de un mundo); la misma trata de matar a aquellos que deciden no convertirse como instrucción directa del Corán, (aunque el Corán parece dar algo de un pase a los judíos y cristianos que podrían tener sus vidas perdonadas si están de acuerdo en ser gobernados por el Islam y someterse completamente al gobierno Islámico).

NO hay pensamiento alguno en la Torá de la conquista de Canaán con el fin de difundir la religión de los hebreos a los extranjeros. Esta Guerra Santa que se aproxima no trata de convertir esas religiones cananitas paganas a la adoración de Jehová, y de matar a la resistencia. Más bien es una guerra sobre la tierra; un pedazo de tierra muy específicamente nombrado. De hecho, Moisés relata cuidadosamente en los próximos versículos cómo los Israelitas evitaron el conflicto con los edomitas y los moabitas siempre que fuera posible, porque estos gentiles legítimamente poseían la tierra que ellos habitaban ya que el Señor la había separado y asignado para ellos. ¿Te sorprende que Dios ordenara cierto territorio para gentiles, no israelitas, y luego haría valer su derecho a conservarlo? Bueno, realmente no debería. Aunque lo llamamos el Dios de Israel, Jehová hace claro que Él es el Dios de todos y todo; que Su reinado es supremo sobre la tierra, el universo y más allá. Así que, por supuesto, Él ha predeterminado quién vive donde, cuando, bajo qué circunstancias y demás, y eso incluye tanto a los gentiles como a los hebreos. El lugar que asignó para los hebreos fue Canaán.

Así que nunca debemos caer preso del argumento engañoso que lo que el Islam está haciendo actualmente es similar a lo que los hebreos estaban haciendo al conquistar a Canaán. Tampoco debemos imaginarnos que el terrorismo o el propósito del terrorismo y la mentalidad como siendo semejante a la conquista del AT de Canaán. El único reino terrenal de Dios fue estar dentro de los límites bien definidos de lo que estaba registrado actualmente como la tierra de Canaán, y no más allá. No había ningún mandamiento de convertir a los cananeos, ni tampoco había una orden para cometer genocidio sobre ellos. El objetivo era que los gentiles de Canaán fueran expulsados; sólo aquellos que decidieron quedarse y luchar hasta la muerte en lugar de irse estaban sujetos a ser asesinados.

Ahora escúchenme por favor: en tal vez la más extraña ironía, no es el “Dios del AT” quien le dice a Canaán y a otros extranjeros, “conviértete o muere” como tantos cristianos mal informados piensan (y está en el centro de la mayoría de la opinión cristiana sobre el AT, la ley, y el pueblo judío); más bien, el único escenario de “conversión o muerte” dirigido por Dios en la Biblia está en el NT, en el libro de Apocalipsis, cuando Jesucristo este dirigiendo a los Santos en la Guerra Santa (generalmente llamada Armagedón) en la cual a las únicas personas que se les permitira permanecer vivas en la faz del planeta son los que aceptan a Yeshua como Señor y Maestro. Armagedón es una batalla para toda la tierra, no para Canaán. No HAY ningún lugar para los que están en contra del Señor para mudarse.

Moisés por un corto tiempo, y luego su protegido Josué, dirigirá al pueblo de Dios en una batalla por un reino terrenal ubicado en un lugar específico.

Yeshua nos ha instruido, Sus protegidos, dirigir al pueblo de Dios en una batalla por un reino espiritual. Josué (su nombre hebreo dado siendo Yehoshua) conduciría una batalla usando lanzas y espadas; Jesús (su nombre hebreo dado siendo Yehoshua) nos ha instruido a bajar nuestras lanzas y espadas y a llevar a cabo una batalla usando principalmente nuestra fe, la verdad del Evangelio y nuestras obras amorosas. Sin embargo, cuando Yeshua regrese, Él luchará contra una sangrienta guerra física tal como Moisés y Josué estaban a punto de hacer.

Una cosa más sobre la Guerra Santa (y hago esto porque esto está en el núcleo de por qué el AT es tan calumniado y nuestro NT tan mal entendido): una Guerra Santa no es una que se lleva a cabo en el nombre de Dios, sino que es una realmente conducida por Dios. Es decir, se hace claro en la Torá que Dios ha pasado por delante de Moisés y Josué para derrotar a aquellos que están destinados a ser derrotados. Que en esencia todo lo que queda para que Israel haga en una Guerra Santa es entrar y recoger los pedazos; Dios entregaría al enemigo en sus manos. Se hace claro que Dios es el comandante supremo del ejército israelí, y también se hace claro que esta Guerra Santa es ordenada por el oráculo directo de Dios (no está a elección de Moisés o de Israel).

Una de las características de esta verdadera Guerra Santa bíblica es que la ley de Herem está en su debido lugar. La ley de Herem dice que el botín capturado debe ser destruido y esto es debido a que como el Señor es el Comandante Supremo, todo le pertenece a Él. En la manera de pensar hebrea el Señor Dios es literalmente un guerrero. La destrucción del botín es como un sacrificio para el Comandante Supremo, Jehová, porque la Guerra Santa Bíblica tiene muy poco que ver con la ganancia material. Así que la guerra Santa Bíblica (de la clase del AT) no es una guerra cuyo propósito es la conversión religiosa, ni la extracción de riquezas y el tributo de los vencidos, ni esclavizar al enemigo. Tampoco es una guerra para determinar quién gana; el resultado ya ha sido decidido.

Sin embargo generalmente cuando vemos las llamadas “Guerras Santas” luchadas en el NOMBRE de Dios (aunque NO hay absolutamente ningún oráculo de Dios para iniciar tal conflicto), estas guerras son de un carácter completamente diferente que las Guerras Santas dirigidas POR DIOS. Aquellas luchadas “en el nombre del Dios” en ocasiones se VEN más como Yihad islámico. Las mismas SON a veces sobre las conversiones forzadas, la esclavitud y la toma de botín y el pago de tributo por el enemigo (las Cruzadas siendo tal empeño, y la Inquisición otra).

En el versículo 3 nosotros obtenemos la ÚNICA fecha que nos ha sido dada en Deuteronomio: la misma fue el primer día del undécimo mes del año 40 que este discurso en particular de Moisés está siendo dado. Ahora sólo para estar claros, esto NO significa que han pasado 40 años y 11 meses desde que salieron de Egipto. La manera en que la Biblia cuenta los años (y también lo hace la arqueología) es que el año uno comienza en el 1er día y termina en el último día del undécimo mes. Por lo que cuando Israel se había ido de Egipto por, digamos, 3 meses, esto habría sido llamado el 3er mes del 1er año. En otras palabras, no hay un año llamado “cero”.

Por lo tanto, lo que nos están diciendo es que Israel se ha ido de Egipto por 39 años y 11 meses (un mes más y sería 40 años exactamente).

Y nosotros sabemos que las guerras con Madian y los Amorreos están detrás de ellos porque el versículo 4 habla de la derrota de Sihon y Og; por lo que tenemos un buen marcador en el tiempo.

Comenzando en el versículo 6 hay una retrospectiva del viaje a través del desierto e incluye un recordatorio de los poderosos actos que Dios realizó para que Israel lo viera a Él como su Dios. No es sorprendente que comience con la primera parte del viaje y por lo tanto no está hablando de la gente de la generación de Israel que ahora está delante de Moisés en Moab, sino más bien de la primera generación del éxodo (la generación anterior a la que ahora él se está dirigiendo) que ahora están todos muertos. Y Moisés les recuerda que Dios le dijo a Israel (de una manera bastante impaciente) que era tiempo de salir del Monte Sinaí y pasar a la Tierra Prometida que tanto tiempo Él había preparado para ellos.

El punto que no se perdió en esta nueva generación de Israelitas es que ellos PUDIERON haber nacido dentro de una tierra de leche y miel en lugar de adentro de una tienda de piel de cabra en un sendero polvoriento junto a un oasis desértico si tan sólo sus padres hubieran sido obedientes. Israel DEBERÍA ya haber estado establecido en Canaán, disfrutando de los frutos de la tierra, unos 38 años atrás. No dejes que tú y yo perdamos el mensaje de esto, ya que se aplica directamente a nosotros y a nuestra renuencia a sostener las victorias que Dios ya nos ha dado, pero que espera que vayamos hacia adelante y reclamemos en acción y hechos.

Israel estaba básicamente espiritualmente y físicamente dormido por durante 40 años porque carecían de fe. Ellos marcharon en círculos, marcando el tiempo, meramente existiendo. Ellos no estaban más cerca de la tierra prometida en el año 40 que cuando apenas había pasado un año después de que salieron de Egipto. 38 años atrás en vez de entrar hacia la promesa de Dios que el Señor les había ofrecido, ellos dijeron, “no gracias, parece un poco aterrador…..creo que vamos a volver a nuestras vidas anteriores en Egipto”. Usted ve el problema era que la primera generación creía en Dios, pero no confiaban en él. Constantemente irritaban a Moisés (y a Jehová) haciendo la pregunta retórica: “¿Por qué Dios nos trajo aquí al desierto sólo para morir?” Sabían quién era Jehová; creían que existía y que Él era su Dios. Pero no confiaban en Su capacidad para cuidar de ellos o su determinación de protegerlos y guiarlos. Y por consiguiente le tomó a Israel 40 años para obtener lo que pudieron haber tenido mucho antes. Santiago, hermano de Jesús, lo expone de otra manera en LBLA Santiago 2:19 Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. 20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?

Este principio de Dios de la fe pasiva versus la fidelidad activa permanece. La aceptación de la redención es una cosa; actuando bajo las obligaciones que ahora uno tiene con Dios como persona redimida; y en los mandamientos de Dios que son realmente sólo para los redimidos de todos modos, es otra. Israel fue redimido ANTES de que Dios les diera sus Leyes y mandamientos. Pero, aun como un pueblo redimido ellos eran completamente inútiles para el Señor, Su Reino y Sus propósitos para ellos HASTA que estuvieran listos para confiar en Dios y actuar en esa confianza.

No puedo enfatizar lo suficiente que la actual actitud pasiva moderna del cristianismo es errónea e impotente. Nuestras doctrinas literalmente han convertido el principio de Dios expresado aquí completamente incorrecta. Nosotros hemos hecho nuestra aceptación de la redención de Dios (nuestra salvación) como la primera y última obligación o acto de obediencia al Señor que es necesario o requerido en nuestro caminar con Él. No. No. PRIMERO nosotros aceptamos nuestra redención (y como dice Pablo, eso realmente no debe ser considerado un acto de trabajo o una buena obra de nuestra parte) y una vez eso ocurre, AHORA se espera de nosotros que actuemos bajo nuestra confianza en Dios. ¿Y adivina qué pasa si no actuamos? Básicamente nosotros somos puestos en un estado de inactividad. ¿Quieres ser salvo y luego entrar en una animación suspendida? Bueno, el Señor tiene un nombre para esto: se llama “rebeldía”.

Cuando nosotros somos redimidos y luego se nos da conocimiento que TODA persona redimida tiene obligaciones que cumplir, y cada persona tiene un propósito para ser elegida para el Reino, el NO llevar a cabo esas obligaciones es desobediencia. ¿Te preguntas por qué has sido cristiano por 10 o 20 años o más y no pareces estar mucho más allá en tu caminar que cuando fuiste salvo por primera vez? ¿Sientes como si estuvieras caminando en círculos como los Israelitas y supieras en tu corazón que realmente no hay ninguna diferencia notable entre tú y el mundo? Entonces tengo una pregunta para ti: ¿Qué estás haciendo? Si usted no está haciendo de acuerdo a la voluntad de Dios, entonces tú estás exactamente donde Israel estuvo por 40 años. Si no confías en Dios e insistes en estar al margen, eso es desobediencia. Estás vagando y Dios está esperando y Él puede esperar mucho más de lo que puedes vagar. Pero, cuán miserable es nuestra condición cuando elegimos esa ruta. Cuán miserables fueron aquellos israelitas que no pudieron entender que creer EN Dios no es la misma cosa que CONFIAR en Dios lo suficientemente para vivirlo. Y la redención no es una buena obra del hombre; la redención fue entonces, y sigue siendo hoy, una buena obra de DIOS. Nuestras buenas obras son lo que sucede DESPUÉS de la redención. Y sin esas buenas obras, como dice Santiago, nuestra fe es una fe muerta.

En los versículos 6 y 7 Moisés llama a las áreas de tierra que se supone que Israel debe tomar: la primera que se menciona es el “país de las colinas de los amorreos”. Esto es clave para nuestro entendimiento en nuestra época, porque esta es la zona que es casi precisamente lo que hoy se denomina “Cisjordania”. Y, por supuesto, ¿acaso no sabes que los llamados palestinos reclaman esta tierra y dicen que los judíos no tienen derecho a ella? El país de la colina de los amorreos se menciona primero porque se convertirá en la zona central para Israel. Incluso hasta después de la época del rey Salomón cuando Israel se dividió en dos reinos (Efraín-Israel al norte y Judá al sur), este país de la colina se superpondrá en ambos reinos. Es montañoso, suave en el clima, fértil, y tiene buena agua disponible. Cuando el Señor habla de las montañas de Israel, Cisjordania es el área que se está describiendo.

Luego es la tierra de los Arabá, que está mayormente al norte del mar muerto. Incluye el valle del Jordán y las colinas que lo rodean; otra área muy rica, fértil y hermosa.

El Shephelah es esa área de tierra que podríamos ponerle como término “ladera” que corre a lo largo de la Costa Mediterránea; la misma es importante porque contenía puertos vitales que permitían el comercio y los viajes por medio de rutas marítimas a las islas del Mediterráneo, al sur del continente Africano y al norte de las zonas de hoy en día como Turquía.

El Negev también está incluido en la Tierra Prometida (y de hecho, por favor no llame a esta zona el NE-Jev; en hebreo no hay una “g” suave que suene como una “j”; todos los sonidos “g” son una “g” dura como en gota o garbanzo. Por lo tanto, se pronuncia Ne-Gev). El Negev es un área general al sur de las regiones montañosas y va hasta la Península del Sinaí; es en su mayoría desierto y es donde Beersheva y Cades Barnea se encuentran.

Y por último, por favor, tenga en cuenta que habla de la Costa del mar de los cananeos y del Líbano en cuanto al Gran Río. El Gran Río NO es el Río Nilo, es el Éufrates. Y esto hace sentido. La tierra prometida que el Señor expone va más al norte de lo que normalmente pensamos de ella, e incluye la Siria moderna y el Líbano. El Líbano es a veces referido en la Biblia como Lebohamath. El río Éufrates realmente fluye a través de Siria hacia Turquía. Y, durante los reinados de David y Salomón, esta zona era de hecho parte de Israel (a excepción de parte de la costa norte que se convirtió en Fenicia).

Nosotros discutimos hace unas semanas atrás que la descripción de la Torá de la Tierra Prometida difiere de la descripción de Ezequiel de la Tierra Prometida. Y, en esencia, la diferencia es que en Ezequiel la tierra se extiende un poco más al ESTE de lo que se habla en la Torá. Y yo ofrecí la explicación que la versión de Ezequiel toma lugar durante el tiempo del Reino Milenario. En cualquier caso, si Israel hubiera seguido las instrucciones del Señor mientras intentaban conquistar a Canaán, no estarían luchando por trozos de tierra como lo están hoy en día; ellos poseerían toda la tierra desde el Mar Mediterráneo hasta el Río Jordán, y desde el borde de la Península del Sinaí hasta la frontera sur de Turquía, un trozo sustancial y defendible de bienes raíces.

De los versículos 9 al 18, Moisés relata cómo él organizó a Israel, y cómo él estableció una jerarquía de gobierno y liderazgo. Nosotros no vamos a entrar en detalles, pero es informativo cómo esto NO sigue exactamente lo que vimos en el libro de Números; por ejemplo, en Números se dice que el suegro de Moisés Jetro observó a Moisés como el único juez y árbitro de Israel, y el pueblo que se encontraba en largas filas desde el amanecer hasta el atardecer, esperando que se escucharan sus asuntos. Y, fue Jetro quien le dijo a Moisés que necesitaba delegar la autoridad y sugirió un sistema para hacerlo.

En el recuento de Deuteronomio, Moisés dice, en esencia, que se frustró y agotó del proceso de juzgar y le dijo a los líderes tribales que necesitaba ayuda. Por lo que él instituyó su jerarquía secular de justicia/ liderazgo, que debió de haber implicado a centenares y a centenares de hombres de cada tribu. Aún más, mientras que en Números tenemos un indicio de que la gente tenía un gran decir en la elección de esos líderes y jueces, aquí en el versículo 13 Moisés le dice abiertamente que él le dijo al pueblo “que eligiera” a aquellos que estarían en autoridad sobre ellos.

Si ALGUNA VEZ hubo una descripción más sólida y un ejemplo de un sistema de gobierno democrático (o quizás mejor, un representante) en la Biblia, es este.

Y entonces Moisés dice que tomó líderes tribales (que significan hombres que habían heredado los derechos de autoridad entre su propia tribu), así como hombres sabios y dignos de confianza, a quienes el pueblo los había escogido y ordenado como líderes. Por lo que, aparentemente Moisés contribuyó en este proceso y probablemente pudo haber sugerido algunos hombres y rechazado a otros como líderes.

Mas a delante se explica que estos líderes de cada nivel (dependiendo de su área exacta de responsabilidad) deben ser hombres rectos; hombres que escuchan con cuidado y respetuosamente, y luego deciden con justicia. Además, ellos NO deben favorecer a un Israelita sobre un extranjero o viceversa. No deben considerar el estatus social, y no deben favorecer a los ricos sobre los pobres. Y, luego, hay una pequeña frase enterrada en el versículo 17 que realmente explica algo que tanto los judíos como los cristianos han dejado a un lado, cada uno por sus propias razones, y han producido resultados trágicos: “no temáis a ningún hombre, porque el juicio es de Dios”.

En otras palabras, dado que Dios y sólo Dios es el dador de la ley, estos líderes elegidos de Israel deben seguir las leyes de Dios y aplicar las repercusiones apropiadas atribuidas a cada violación. Las consecuencias de seguir las leyes de Dios son las de Dios de las cuales Él debe preocuparse, no estos líderes. Los hombres no tienen que decidir lo que es correcto y lo que está mal: simplemente deben aplicar lo que Dios ya les ha dicho que está bien y mal ante Sus ojos. Lo que está bien y está mal ante los ojos de los HOMBRES es tener poca o ninguna pertinencia en el proceso de juicio.

Permítanme poner esto de otra manera: la Ley (la Torá) tuvo que ser dada PRIMERO antes de que se estableciera un sistema de gobierno, de lo contrario los hombres no podían administrar adecuadamente la justicia. La justicia de Dios está completamente envuelta en Sus leyes. Sus Leyes no son sólo códigos y ordenanzas mecánicas o un sistema robótico de hacer y no hacer; parte integral dentro de la ley es el deseo del Señor y el llamado para la misericordia, el amor, la gracia y el perdón. Hoy en día, el estado judío de Israel es casi completamente secular y no tiene ninguna consideración por las leyes de Dios, por lo que han inventado su propio sistema e instalado sus propios ideales de acuerdo con sus propias filosofías, y los resultados son evidentes. Dentro del cristianismo nos hemos dividido en literalmente miles de denominaciones, y la unidad y la hermandad es un recuerdo distante; algunas denominaciones, incluso han negado a Jesús como Salvador, otros negando a su deidad, y otros negando la palabra escrita de Dios como inerrante o incluso como algo más que un poema y una fábula. Casi TODOS los cristianos niegan que el sistema de justicia de Dios ya no existe más. Al poner a un lado las Leyes de Dios en la iglesia, nosotros no podemos “temer a ningún hombre, ya que el juicio es de Dios”. En cambio, nuestros juicios son de hombres que utilizan los estatutos de una denominación particular y los artículos de fe como su norma, basándose en la creencia de que lo que hacemos es según lo que parece correcto “a nuestros corazones”. Y los resultados de dejar de lado las leyes de Dios en favor de lo que reside en “nuestros corazones” son evidentes.

Seguiremos en el capítulo 1 la próxima vez.

Deuteronomio Lección 1 Introducción

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Deuteronomio

Lección 1 Introducción

Hoy nosotros comenzamos el estudio del final, el 5to libro de la Torá, el libro de Deuteronomio. Hemos recorrido un largo camino, ¿verdad? Hasta este punto de la Torá hemos visto la creación del mundo y de la humanidad, la destrucción del mundo (y todos menos 8 humanos) por un gran diluvio y luego la repoblación muy rápida de la tierra. Hemos visto la creación de un pueblo apartado para Dios, porque el mundo (después del Diluvio) volvió a ser rápidamente malvado y se apartó de Él. Esto automáticamente quiere decir que el mundo estaba dividido y separado en dos grupos distintos: el pueblo de Dios y todos los demás. El pueblo de Dios son llamados hebreos, todos los demás son llamados gentiles.

Los hebreos NO fueron elegidos por ningún tipo de mérito especial de su parte; ni fueron elegidos porque eran un pueblo poderoso (porque no lo eran). La razón exacta por la que fueron elegidos no se indica precisamente en la Biblia. En momentos más tarde Dios dice que él eligió a Israel debido a su amor por los Patriarcas Abraham, Isaac, y Jacob (aunque ésta es una razón muy amplia y no especificada de Su selección, inespecífica de Su selección).

El Señor ha emitido dos pactos principales, AMBOS para Israel: el primer pacto fue para Abraham que de él saldría el pueblo hebreo (más tarde llamado Israel) y que recibirían una asignación especial de tierra para los suyos; y el segundo pacto en el Monte Sinaí (la ley) fue emitido a través de Moisés a una nación de gente llamada Israel. Este segundo pacto estableció exactamente cómo Israel debía vivir la vida redimida que Dios esperaba de ellos; por lo que consistía en ordenanzas y reglas civiles, religiosas y morales. Estas leyes debían ser obedecidas de manera explícita y completamente sin cuestionarse. Sin embargo, estas leyes también eran un ideal que reflejaba la pureza y el patrón del Cielo mismo, e Israel nunca fue capaz de seguir estas leyes y sus principios y patrones a ningún grado razonable.

Israel, según Deuteronomio comienza, es en este momento un pueblo sin un país. Ellos fueron formados y crecieron como una nación en el vientre de la bestia, Egipto. Dios los rescata de la bestia, los redime, y ahora les ha dado sus leyes y mandamientos para que puedan conocer el carácter de Dios y lo que le agrada y le desagrada a Él. Al obedecer estas leyes y observar las ocasiones santas especiales, la armonía con Dios podría ser lograda; la desobediencia y desprecio por ellos trajo la ira de Dios sobre sus cabezas. Jehová también ha establecido un grupo élite de personas DENTRO de SU pueblo separado en general: este grupo es la tribu de Levi el cual debe ser Sus sacerdotes y siervos y guardianes de la santidad del Señor en la tierra.

En este momento, Israel (los 3 millones de ellos) está parado en el borde oriental del río Jordán, en Moab, no muy lejos de Jericó y Moisés está a punto de dirigirse a ellos en un discurso emocionante.

Es este discurso el que forma la base de Deuteronomio.

Yo les felicito a todos ustedes por mantenerse aquí conmigo ya que hemos pasado un poco más de 3 años para llegar a este punto en nuestro estudio de la Torá. La mala noticia es que terminaremos nuestro 4to año juntos antes de completar el libro de Deuteronomio y graduarnos de la Torá hacia los próximos libros de la Biblia hebrea, el Tanach. La buena noticia es que a diferencia de lo que muchos de ustedes podrían haber escuchado, o tal vez asumido, Deuteronomio NO es en absoluto una repetición de los primeros 4 libros de la Torá, ni es un resumen. Entonces, ¿qué podemos esperar de Deuteronomio?

Bueno primero, echemos un vistazo al nombre (Deuteronomio) en sí. Deuto proviene del griego deuteronomion touto que significa “la segunda ley”. Como he afirmado en numerosas ocasiones al traducir el hebreo original a otro idioma, griego, y luego del griego al latín; y luego de latín a Inglés, el mismo está lleno de problemas como puedes imaginar (y yo he señalado algunos durante nuestro tiempo juntos). No sólo tratamos con diferentes lenguajes, sino también con diferentes culturas; así que, lo que una palabra indicaba en una lengua y cultura, no siempre tuvo una contraparte directa en otra lengua y cultura. Esto ha conducido a cientos de versiones Bíblicas en existencia hoy en día, cada uno de los cuales tiene sus ventajas y desventajas para el estudiante que estudia seriamente la Biblia. El título de este quinto libro de la Biblia es una víctima de estas variaciones lingüísticas y culturales.

Los hebreos NO nombraron los libros de la Torá. Más bien, ellos hablaron de los mismos usando las primeras palabras que comenzaban cada libro. Las primeras palabras de nuestro nuevo libro son “estas son las palabras”; por lo que los hebreos al principio simplemente se referían a la misma como elleh ha-Devarim (el cual es “estas son las palabras” en hebreo). El nombre popular actual en hebreo es Sefer Devarim (el libro de estas son las palabras), e incluso generalmente eso se acorta a sencillamente Devarim.

El término Deuteronomio proviene realmente de un error al entender el significado del capítulo 17 versículo 18 que dice, “Esto es una COPIA de la enseñanza” de Moisés. El Deuteronomio griego no significa “copia” significa SEGUNDO…..como en “otro”. Por lo que mientras el hebreo tiene como intención “copiar”, el griego tiene como intención “segundo”. Pero el propósito de este libro NO es como un segundo conjunto de leyes (una segunda Torá), sino que sencillamente una copia de lo que Moisés enseñó anteriormente, ligeramente ajustado para la diferencia en las circunstancias entre vagar en el desierto como beduinos, versus vivir una vida establecida en Canaán.

Con todo lo dicho, por el bien de la comunicación en nuestra lengua materna del español, usaré la palabra “Deuteronomio” porque es la que todos conocemos.

El texto existente más antiguo de Deuteronomio se remonta al siglo 9 y se llama el Texto Masorético (el cual incluye toda la Biblia hebrea).

Sin embargo, el descubrimiento y la traducción de los Rollos del Mar Muerto (que datan antes de la época de Cristo) contiene muchos fragmentos grandes de Deuteronomio y la examinación ha demostrado que son casi idénticos con el Texto Masorético (a excepción de pequeños errores de ortografía o errores de copista o diferencias gramaticales). Así que lo que tenemos disponible para nosotros hoy, es exacto al menos 100-200 A.C.

Muchos estudiosos modernos tienen una afinidad por tratar de refutar la autenticidad de los 5 libros de Moisés (y la mayoría de la Biblia para ese caso). El método principal que utilizan para eso se llama Crítica Literaria; otra se llama Crítica Textual. La idea, en general, es examinar los textos antiguos para determinar si lo que se escribió tiene sentido para la era que afirma haber sido escrito; y buscan señales de que tal vez se hayan incorporado más de un estilo de escritura (indicándole a ellos que varios escritores estuvieron involucrados), e incluso si lo que se dijo es apropiado para lo que se conoce arqueológicamente sobre esa era. Por lo tanto se dice que Deuteronomio ha sido escrito en el siglo VIII A.C. no en el siglo XIV o XIII (que es probablemente cuando Moisés estaba dirigiendo a Israel fuera de Egipto).

Permítanme asegurarles, sin embargo, que no hay necesidad de creer en este tan llamado último hallazgo científico que se aproxima más a una moda pasajera. Primero, esto algo menos científico. No hay “pruebas” o “normas” para medir si estas personas están o no están correctas. Esto todo tiene que ver con especulación que gira alrededor de su visión común del mundo subjetivo. Esto no es nada diferente a la reciente serie de películas de Hollywood acerca de los hombres cavernícolas y cómo los dinosaurios debían haber vivido y operado en el entorno terrenal primitivo. Los mismos eruditos que se niegan a reconocer la exactitud de los antiguos documentos hebreos que llamamos la Biblia porque (para ellos) no hay suficientes documentos escritos de otras sociedades de esa época que verifiquen la veracidad del contenido son los mismos que encuentran esqueletos de animales o humanos, algunas pinturas rupestres descoloridas, cabezas de lanza, y otros artefactos dispersos y hacen largometrajes de larga duración mostrando hombres peludos gruñendo el uno al otro, luchando contra mujeres igualmente peludas, a la misma vez que comen de la costilla de un Mamut crudo. Y, por supuesto, siempre debe haber los enormes (y ahora extintos) reptiles corriendo en manadas e interactuando (incluso comunicándose inteligentemente) con otras criaturas de maneras muy específicas. En lo que a mí respecta ninguna de estas criaturas, humano peludo o gigantesco reptil de piel de lagarto, nos han dejado ningún documento escrito de estos días “cavernícolas”. Pero estos científicos no parecen tener ningún problema en insistir que su visión del pasado antiguo con la más escasa evidencia verdadera es la correcta.  

Si bien es MUY probable que las redacciones de todos los libros de la Torá han ocurrido hasta cierto grado a lo largo de los siglos, la realidad es que cada fragmento de la Torá siempre encontrada (desde cualquier época) coincide estrechamente entre sí. La evidencia es que Deuteronomio fue parcialmente escrita por Moisés (o más probablemente su escriba), así como algunos otros contribuyentes porque parte de Deuteronomio mira hacia atrás a un tiempo después de la muerte de Moisés.

¿Podría haber habido alguna redacción tomado lugar en el siglo VIII, el momento en que algunos eruditos dicen que el libro de Deuteronomio fue creado en realidad por primera vez? Ciertamente y es muy probable; sin embargo, decir que el cuerpo principal de este libro fue escrito por primera vez 500 años después del éxodo, es nada más que la forma más insolente del intelectualismo Judeo-Cristiano moderno secular o liberal judeo-cristiano que busca armonizar la Biblia con lo que sea actualmente políticamente correcto y popular entre sus colegas académicos.

De hecho, en el cristianismo más antiguo no había ningún otro concepto que no fuera la Torá escrita por Moisés; incluso en la religión más antigua del judaísmo no había pensamiento ni desacuerdo en contra de que la Torá había sido escrita por Moisés. Encontramos a Philo y Josephus, por ejemplo, insistiendo en una Torá escrita por Moisés. No fue hasta finales del siglo XVII y comienzos del XVIII en Europa, durante el Período de la Ilustración (cuando el humanismo secular fue inventado y la religión fue vista por estos filósofos de la Ilustración antisemita como una actividad poco inteligente de la masas sin educación) que las primeras objeciones académicas a la Torá siendo auténticas surgieron. Es difícil para mí poner la arrogancia y la irracionalidad de esta línea de pensamiento en un molde bastante severo; académicos de 3000 años después de el hecho quieren discutir con los escritos de los historiadores que estuvieron presentes, o por lo menos 2000 años más cerca, de los acontecimientos reales a medida que se desarrollaron y decirle que vieron y que no vieron. Y, que lo qué vivieron no lo percibieron correctamente. Yo rechazo esto abiertamente.  

Deuteronomio va a ser un libro sorprendente para la mayoría de ustedes. Va a sorprender principalmente en los conceptos que tan maravillosamente y articuladamente presenta acerca de Dios, la tierra de Canaán, la ley, y otros temas importantes. De hecho, quisiera presentarles que Deuteronomio es la versión de Moisés del sermón del Monte de Yeshua. He aquí porqué:

Moisés comienza este libro recontando cómo es que Israel llegó a donde está en este momento. Y al hacerlo él explica en al menos 50% de todas las leyes dadas en el Monte Sinaí. En otras palabras, él repasa casi toda la Ley, punto por punto, y le dice a Israel qué es lo que deben concluir que es el propósito de Dios para esta Ley.

Nosotros vamos a encontrar que Moisés toma la ley de un nivel mecánico puramente físico, a un nivel espiritual superior de los principios divinos de Dios que gobiernan todas las cosas, en cualquier lugar durante cualquier época. Él explicará POR QUÉ ciertos rituales fueron establecidos de la manera en que fueron, cuál era su propósito espiritual, los principios de Dios detrás de los mismos y por lo tanto, por qué son importantes y deben ser obedecidos según han sido ordenados.

Por lo tanto, tenemos a Moisés diciendo que esta es la Ley que fue promulgada en el Monte Sinaí, 40 años atrás, y esta es la forma en que la primera generación del éxodo lo había practicado hasta ahora; sin embargo, voy a decirte lo que todo esto significa y al nosotros prepararnos para entrar a la tierra prometida, así es como nosotros debemos entenderlo y cómo debemos ejecutar las instrucciones de Dios cuando nosotros nos establezcamos allí.

Y, por supuesto, lo equivalente del discurso de Moisés en el Nuevo Testamento del discurso de Moisés, tenemos a Yeshua, en el libro de Mateo, haciendo básicamente la misma cosa. Moisés tomó la ley primordialmente de lo físico/comportamiento a un plano más espiritual en Deuteronomio; y en el Sermón del Monte Jesús tomó el elemento espiritual que Moisés le dió a la ley en Deuteronomio (gran parte de los cuales se había perdido) y lo mueve a un nivel espiritual aún MÁS ALTO y MÁS PURO. Jesús dice (y yo parafraseo) ‘aquí podemos ver como históricamente tus antepasados pensaron sobre este mandamiento de Dios, y como las tradiciones de los hombres la han afectado, pero Yo estoy aquí para decirte qué significa de aquí en adelante y como es en el Cielo.’

Nosotros tenemos al primer Mediador de Dios, Moisés, explicando sobre el ideal de la ley en Deuteronomio; y tenemos al segundo y mejor Mediador de Dios, Yeshua, explicando sobre el ideal de la ley en el libro de Mateo. La razón y las condiciones para la primera explicación de la Ley en la Biblia, por Moisés, era su cercanía a morir y la entrada subsecuente del pueblo de Dios a la Tierra Prometida de Canaán, el reino terrenal de Dios. La razón y las condiciones para la SEGUNDA explicación de la Ley en la Biblia por Yeshua era Su cercanía a morir y la entrada subsecuente del pueblo de Dios al Reino de Dios, un reino espiritual.

Yo espero que esto les haga sentido, por un sinnúmero de razones. En primer lugar, si usted puede entender el paralelo que acabo de hacer para usted, entonces usted tiene un buen contexto básico para entender Deuteronomio. En segundo lugar, esto es una prueba adicional de los patrones establecidos por Dios que comienzan en Génesis y que nunca terminan. Los mismos se repiten, una y otra vez; pero a medida que continuamos estudiando a través de la Biblia nosotros vemos que estos patrones comienzan como meramente polvo y barro (físico) y progresivamente se mueven a un plano espiritual aún mayor hasta que al final de la Biblia todas las Leyes y patrones establecidas por Jehová alcanzan la absoluta y ultimada perfección espiritual y esencia que Jehová ha planeado y ordenado para Su creación, porque esencialmente va a llegar un momento cuando las líneas entre los Cielos y la tierra comiencen a desvanecerse y eventualmente se fusionen en una. En tercer lugar, esto ayuda a establecer que la “Novedad” del tan llamado Nuevo Pacto (o Nuevo Testamento) NO tiene que ver con un conjunto nuevo de principios, o de principios adicionales, o de algunos principios (leyes) abolidas y sustituidas por otras diferentes; más bien, la novedad es que el Mesías del AT finalmente ha llegado, y Él es Yeshua de Nazaret, y todo lo prometido ha venido con Él o (en algunos casos) el proceso ha sido avanzado hacia el último Mundo Venidero. En otras palabras, el empecinamiento constante que siempre hemos escuchado en la iglesia sobre el amor, la gracia, la paz, la misericordia y la redención siendo una NUEVA revelación que es el núcleo del sistema del Nuevo Testamento, sencillamente no es verdad; el mismo se introdujo por primera vez en la Torá, y gran parte del mismo aquí mismo en Deuteronomio.

Ahora permítanme comentar sobre otro aspecto del Sermón del Monte paralelo a cuando Moisés se dirigió en Moab al pueblo de Israel (en realidad se dirige en una serie 3 veces en Deuteronomio): esto fue más un sermón que una reinterpretación del código de leyes dado como un oráculo de Dios en el Monte Sinaí.

Es por eso que el SERMÓN del Monte se llama un SERMÓN y no un “oráculo”. Fue Jesús predicando y enseñando SOBRE la Ley, no Jesús creando una SEGUNDA o NUEVA ley. Así mismo fue en la montaña en Moab con Moisés como orador: él estaba predicando SOBRE la ley, no haciendo nuevas leyes o cambiando las viejas. Así que lo que estudiaremos en Deuteronomio les ayudará a establecer el contexto no sólo para los libros que le siguen inmediatamente (como Josué y Jueces), sino también para el Nuevo Testamento.

Quizás una de las cosas más difíciles para un cristiano que ha llegado a comprender la era de restauración en la que hemos entrado, y la realidad que Israel está en proceso de tener la antorcha del Evangelio dada de nuevo a ellos por los gentiles que tomaron la iniciativa de evangelizar por alrededor de 1900 años, es cómo acercarse a esa sección de la Biblia que ha sido relegada al zafacón por tanto tiempo: el Antiguo Testamento. Nosotros, que hablamos con tanto cariño de las raíces hebreas de nuestra fe, hemos luchado junto con el resto de nuestros hermanos y hermanas en Cristo que forman la porción más grande y corriente de la Iglesia sobre cómo lidiar con el antiguo código de leyes que encontramos en la Torá. ¿Cómo un cristiano moderno guarda la Torá? ¿Debemos evitar usar ropa de tela mixta? ¿Debemos nosotros restablecer una sociedad donde los hombres decidan todo? ¿Debemos nosotros solo comer alimentos cultivados bajo las ordenanzas bíblicas kosher? ¿Debemos nosotros restablecer las ciudades de refugio para los que matan accidentalmente? ¿Debemos nosotros celebrar las Fiestas Bíblicas y observar el Sabbath judío? Hombres, ¿debemos nosotros adoptar tradiciones judías rabínicas como el uso de kippahs y la barba y la lectura de los libros de oración judío? ¿Debemos insistir en que nosotros nos sentemos en un lugar aparte de nuestras esposas durante los servicios congregacionales?

¿Mujeres, deben ustedes verse como impuras durante su periodo menstrual, alejarse de sus esposos y sumergirse en un Mikvah al final del ciclo menstrual? Como puedes ver lo que sucede es que Moisés en Deuteronomio dirige la atención al hecho que el asunto al que él se está dirigiendo en Moab no es si estas leyes y principios todavía existen, sino más bien como aplicarlas y ré-aplicarlas en las condiciones de la sociedad y en varios lugares. Yeshua hizo esencialmente lo mismo, pero Él estaba preocupado en Su Sermón con algo que Moisés no tenía que enfrentar; Moisés no tenía que decirle a la gente que la Ley continuaría porque él se dirigía al pueblo de la ley y cualquier pensamiento de que la Ley sería terminada era impensable.

Pero 1300 años más tarde en una colina mirando hacia Galilea, Yeshua estaba hablándole a una multitud de judíos y gentiles y Él necesitaba hacer claro que nada de lo que Él dijo debía interpretarse como la abolición de la porción más mínima de la Ley, ni tampoco cambiando los pronunciamientos de los profetas. De hecho, no hasta que el cielo y la tierra pasaran (Él dijo) podría tal cosa incluso ser contemplado. Y, por supuesto, encontramos ese discurso en Mateo 5. Por lo tanto, mis hermanos, presten mucha atención a Deuteronomio porque veremos cómo una sociedad ha evolucionado después de 4 décadas y, por consiguiente, la necesidad práctica de cambio en los detalles de observar la Ley para dar cuenta de su nueva condición. Estamos en el mismo barco, hoy en día.

Deuteronomio, al igual que todos los demás libros de la Biblia, no fue escrito por sí solo. No es un libro independiente. Deuteronomio, al igual que el Nuevo Testamento, será malinterpretado y mal aplicado si uno no lee y entiende lo que vino antes del mismo como fundamento. Deuteronomio asume (como Moisés asume) que muchas de las cosas que se discutirán han sido conocidas y asimiladas en la vida cotidiana de los hebreos durante bastante tiempo. Por lo que Moisés no va explicar sus términos porque los mismos eran de conocimiento general; él no repetirá COMPLETAMENTE la ley de éxodo o Levítico o Números cuando él quiera predicar sobre ella; en su lugar, él sólo va a referirse a cierta ley o mandamiento en forma abreviada porque es algo que ellos entendían. Moisés hablaría de incidentes como el Becerro de Oro, y el asunto Balaam y Balak, y hasta hablaría de “lo que le pasó a Miriam”. “Lo que le pasó a Miriam” fue tan infame y estaba tan inculcado en la mente de la gente que él no iba a explicar lo obvio (que fue castigada con una enfermedad de la piel por su rebelión y exiliada del campamento hasta que terminó su enfermedad).

Deuteronomio tuvo un enorme efecto en el desarrollo de la Tradición Judía que vendría más allá en el futuro. Pero hasta antes de eso, los profetas que trajeron los oráculos de Dios a Israel por parte Suya usarían el lenguaje y las imágenes que Moisés usó en este inigualable libro. Casi 200 de los 613 mandamientos originales de la Torá vienen de Deuteronomio. El método que Moisés expone en la Ley está más cerca de como los Rabinos (al menos al principio) comentaron sobre la Ley, por lo que la Halakah Rabínica (dictámenes Rabínicos judíos) tienen una forma y un protocolo mucho más similar a Deuteronomio que a los 4 libros anteriores de la Torá.

Deuteronomio forma una parte importante de la liturgia judía antigua y moderna; por ejemplo el Shema (el Escucha O Israel) de Deut. 6: 4-9 tiene un lugar primordial en el servicio de una sinagoga judía. Otras frases de Deuteronomio son intercaladas en oraciones estándares judías como la Amidah y el Aleinu.

Con el fin de prepararles mejor para estudiar este tremendo libro, me gustaría sentar algunas bases de las premisas principales que se discuten para que ustedes puedan estar buscándolas.

J.H. Tigay, un estudioso hebreo, ha hecho un maravilloso trabajo en evaluar los primeros temas que forman a Deuteronomio, y como sería difícil para mí mejorarlo, lo voy a exponer según esta.

En la parte superior de la lista está el principio principal y más fundamental que afianza a Deuteronomio, el monoteísmo. Aunque para nosotros los cristianos modernos y los judíos esto no parece ser una gran revelación, el principio de que hay un solo Dios era algo casi incomprensible para la mente del hebreo y del gentil de aquella época.

A lo largo de nuestros años de estudio juntos he intentado señalar la realidad ineludible de que cuando el AT dice cosas como “dioses”, plural, y “Dios de dioses y Señor de señores”, esto sencillamente reflejaba lo que toda cultura humana creía: que habían muchos dioses y cada nación tenía sus propios dioses que presidieron sobre un territorio en particular.

Además, aunque Israel creía en un Dios, no era que hubiera una suma total de un Dios en existencia…..es que en su peculiar caso, su Dios sólo les permitía TENER un solo Dios. Que Él no toleraba ninguna competencia. Como resultado, para la mente de los hebreos y a todos los que rodearon a los hebreos, Israel era pobre en Dios. ¡Tener UN solo dios era francamente vergonzoso!

Yo, también he intentado señalar que a través de las primeras 4/5ta de la Torá, nosotros realmente no encontramos a Jehová (o Moisés o cualquier otra persona en lo que respecta) forzando la idea de que no es que a Israel se le permite sólo un Dios, es que sólo hay un Dios en existencia y Él es el Dios de todo el mundo y todas las cosas. Bueno, esto es algo que se aborda aquí en Deuteronomio y Moisés deja claro que no hay sino un solo Dios, punto. Y, es un concepto que no es particularmente bien recibido por los Israelitas, ni tampoco es tomado en serio ya que vemos al pueblo de Israel pasar de apostasía en apostasía, adorando a un dios detrás del otro, y sufriendo grandemente por eso.

El siguiente tema importante que encontraremos en Deuteronomio es Lealtad a Jehová. La lealtad va de la mano con la corriente de pensamiento monoteísta. La lógica es que si hay un solo Dios, y este Dios ha decidido bendecir a Israel sobre todas las demás personas, entonces la respuesta obvia es una lealtad absoluta para Él. De hecho, Israel no sólo no debe volver a adorar a otros dioses o cosas como las estrellas, y la luna, y los cometas…. sino que deben destruir los templos, los altares y los lugares altos de estos no-dioses en toda la tierra de Canaán.

Luego nosotros encontramos que Moisés discute el Concepto entero de Dios. Un hombre que había sido cristiano durante al menos 50 años me dijo hace varios meses atrás que no fue hasta que estudió la Torá con nosotros que se dio cuenta de que él no sabía quién era Dios. Y, estoy de acuerdo con él totalmente. Es en la Torá, y principalmente en el libro de Deuteronomio, que obtenemos un retrato majestuoso y conciso de los atributos de Dios de tal forma que podamos entender quién Él es más profundamente de lo que podemos sólo estudiar en los documentos del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, la cercanía con Dios es refinada aún más; Dios vive en el Cielo, pero es Su presencia la que habita con Israel. No fue Dios quien estaba en el fuego en la cima del Monte Sinaí; más bien fue el Kavod del Señor, Su gloria. El Señor no se ha movido del Cielo hacia el Santuario de la tienda (el Tabernáculo del Desierto), pero su Shekinah está allí sobre el Arca del Pacto. En otras palabras, según les dije anteriormente, Moisés toma la naturaleza física típica del mundo de los dioses falsos que están presentes, totalmente o parcialmente, en la tierra (a menudo en las formas de los animales o un Faraón o un río) y lo hace obsoleto; más bien, Moisés invoca la espiritualidad y el que Jehová no tuviera forma como su verdadera esencia.

Sin embargo, Jehová es un Dios con algo parecido a las emociones; Él es el Dios que ama, y se enfada, e incluso se pone celoso. Él no es un ser lejano que pone el mundo en movimiento, le da a la humanidad reglas para vivir, y luego toma unas largas vacaciones con un letrero que diga no molestar colgando en su puerta. Este es un Dios que desea la intimidad con la gente que lo ama a Él.

Luego, se afirma el tema de la relación del Pacto entre Dios e Israel. Los primeros dos pactos son revisados y discutidos. Y, en el capítulo 26, Moisés subraya que aunque la relación de Pacto tiene como fundamento tanto elementos legales como elementos religiosos, esa relación entre Dios e Israel va mucho más allá de lazos emocionales y espirituales…..o espiritualizado; más bien, los Israelitas tienen obligaciones definibles y específicas que deben cumplir. Cumplir con estas obligaciones refleja una actitud adecuada y demuestra la intención de Israel de ser obediente a la MANERA en que el Señor ha ordenado que se lleven a cabo muchas de estas obligaciones, y esto es parte integral de esta relación de Pacto.

Hay mucho que la iglesia moderna puede aprender de esto. Este tema de Pacto va hasta grandes medidas para aclarar que la acción física debe acompañar la fe espiritual de Israel. Que el tratar de separar los dos es una locura. En otras palabras, las OBRAS son una parte indispensable del caminar de un creyente con Dios. Hoy en día, las obras son prácticamente una palabra de 4 letras dentro del Cuerpo de Creyentes. Todo ha sido espiritualizado hasta el punto de que lo que nosotros HACEMOS es completamente secundario a lo que SENTIMOS; que una vez que hayamos aceptado a Yeshua como nuestro Salvador, NO tenemos más obligaciones con el Padre…..todo se convierte en opcional.

El libro del NT de Santiago aborda esto directamente. LBLA Santiago 2:26 26Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta. Pero, esto no era una idea nueva; las obras junto con la fe era estándar dentro del judaísmo porque el concepto se encuentra en la Torá y explicado aquí en Deuteronomio.

Esto va a tomar algunos de ustedes por sorpresa el que otro tema importante de Deuteronomio es el amor. El amor que se discute es principalmente sobre el amor de Dios hacia Israel y a un grado menor a toda la humanidad. Este lazo de amor también se refleja en el pueblo de Dios, no sólo hacia Dios, sino también hacia el uno al otro y a los forasteros.

Quién Israel es, ante los ojos de Jehová, también es fundamental en Deuteronomio. Israel es una nación cuyo Dios y rey es Jehová. Israel es como un hijo para Dios ya que Él los creó, los redimió, los guió por el desierto, pelea por ellos y los protege y ha escogido a Israel entre todas las naciones de la tierra para tener una relación especial única con Él.

Otros temas que se discutirán detalladamente en Deuteronomio es la Tierra que ahora es Israel; la Ley y la necesidad de permanecer seguros dentro de los límites del comportamiento y pensamiento que el Señor ha ordenado para Israel. Uno de los temas más interesantes que descubriremos es el proceso de centralizar el lugar de la Adoración de Sacrificio. Es decir, una vez que Israel esté en posesión de la tierra prometida, habrá UN solo lugar común donde todos deben traer sus sacrificios, donde reside el ÚNICO lugar de expiación autorizado.

Y como es tan central para el judaísmo y el cristianismo hoy en día, el tema del humanitarismo se centra en Deuteronomio.

Los huérfanos, las viudas, los pobres, los enfermos, los esclavos, los forasteros que viven entre Israel, incluso los animales y los soldados capturados reciben atención ya que se le exhorta a Israel a ser compasivo, en todo sus tratos con las criaturas de Dios.

Así que a pesar de esta falla terrible que ha sido un pilar de la doctrina de la iglesia durante siglos que en el Antiguo Testamento nosotros tenemos al Dios enojado, el Dios vengativo, el Dios legalista y sediento de sangre…. pero en el Nuevo vemos al Dios Pacífico, el misericordioso y al Dios sacrificado, el Dios de la gracia y el Shalom…… está noción es completamente destruída no sólo cuando uno estudia los primeros 4 libros de la Torá, sino particularmente cuando uno estudia Deuteronomio.

Y, ese estudio va a comenzar en serio la semana que viene.

There Is A Scripture 01-25-19

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I don’t remember, when as a youngster growing up, being exposed or witness to, the events and images our young people and us older ones are living with today. It was an innocent time by comparison I think and although there is nothing new happening now from then, now it is no longer hidden or far away. There is more of it and it has become a part of our diet of things to hear and see like it never was before.

Before what was just news we took in, then we went about our ways as usual, now has become real events that reach out and touch us.

It can be depressing. It can be infuriating. It can be frustrating to the point of a “What’s the use” or “What ya going to do” mentality.

It can fuel an outright or a smoldering anger just waiting for an opportunity to be vented, change us into cynics, think thoughts that are understandable but we are still called to bring into subjection, thoughts of hate. Our Father is asking a hard thing of us, not to be overcome by these things and without Him we will not achieve it.

Those who have not acknowledged that He Is or those who believe He Is but turn away blaming Him for the evil that men do are without hope and assurance that this life is not the end, that justice will be done. They have turned their back on the One who can provide comfort in the midst of things and settle scores in the end.

In a time when we cry out as others have

“…Sovereign Ruler, HaKadosh, the True One, how long will it be before You judge the people living on the earth and avenge our blood?” Revelation 6:10 CJB.

He says to us

“…This is when perseverance is needed on the part of God’s people, those who observe His commands and exercise Yeshua’s faithfulness.” Revelation14:12 CJB.

and

“…I will never fail you or abandon you.” Hebrews 13:5 CJB.

So easy to say… isn’t it.

When reality reaches out and touches us words like that don’t always help. But given time to battle and overcome the flesh we live in, and a hanging on tight to our trust, we can cry on God’s shoulder for the comfort and reassurance we need in the moment. And He will companion with us to easier days.

Father, in the midst of horrible things going on afar and near, help us to be strong, to trust in Your ways.

We rely on You for comfort and strength and Father just as You are our comfort and strength may we be so for our brothers and sisters, anyone Father, who is in the midst of hard times. May we do so with Your faithfulness and patience, and love.

In Yeshua’s name we pray,

Amen.

May God’s love be in us all.

Elder.

Minchah Prayer 01-23-19

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You who steals, kills, and destroys, get away from us!

GET OUT!

You taint the blessing and exploit the troubles that test, to separate us from Yahweh.

You lean close to our ear and whisper truths and half truths and lies, about ourselves and about our Father, leading us to condemn ourselves to “miserableness”, to a life without peace or joy. It’s in our most vulnerable moments that You press to persuade. Not an act of cowardice but one of pure evil.

But it’s not going to work. We hear the voice of the Shepherd and we know His voice. Our loosening grip tightens once again and our strength returns.

Our hope and energy and optimism return and in the midst of the discords of this life we can have peace and assurance and hope that enables us to smile and be kind. For beyond the trouble that is temporary we see the Good that is eternal.

Be gone Evil One. Your time is wasted here, in the Name and power of Yeshua we command.

May You be honored and loved Father and Your voice the one we hear and listen to, as in Yeshua’s name we pray,

Amen.

6355 N Courtenay Parkway, Merritt Island, FL 32953

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